Patrick Moore, cofundador de Greenpeace, ex-director de Greenpeace Canadá y director a nivel internacional durante 35 años, declaró el jueves que la energía nuclear “es el gran logro científico de la humanidad. No entiendo por qué la izquierda europea y los ecologistas están en contra. Están equivocados al cuestionar la seguridad de las centrales nucleares. Además, se trata de un sentimiento antinuclear muy político“.
Después de hacer cosas como subirse a un velero con otros compañeros y navegar a las islas Aleutianas para impedir pruebas nucleares de EE.UU durante su juventud, Moore dejó Greenpeace en 1984, trabajó para varias empresas y acabó montando una consultora medioambiental.
Ahora es duramente criticado por sus antiguos compañeros que piensan que ha vendido su alma al diablo. Eco-traidor o mercenario son algunos de los adjetivos que utilizan contra él. Los decrecionistas le odian a muerte y la prensa española publica que después de dejar Greenpeace, llegó a defender el “disparar contra focas, leones marinos y osos”, a los que anteriormete había defendido con pasión.
Parece ser que esos deseos contra focas y osos estaban relacionados con la forma de ganarse la vida de Moore entonces, en una granja de cría de salmones. Es decir, es posible (solo posible) que esa expresión esté sacada de contexto y responda al marco de un conflicto entre la supervivencia de un negocio y una serie de depredadores que lo perjudican. No creo que nadie deje de ser ecologista por eso. Aunque es completamente lógico que sus ex compañeros de Greenpeace le tachen de traidor, dada la ortodoxia de sus tesis. Ahora dicen que Patrick Moore trabaja para el lobby pro-nuclear norteamericano, ya que eso explicaría su “oculto interés”.
Ahora la polémica llega a España, ya que Moore entiende que el cierre de Garoña provocará “que España se quede atrás, al no seguir la tendencia mundial”.
Sus argumentos a favor de la nuclear se centran en que el mayor peligro para el planeta es el Co2, que la nuclear no emite. Defiende que es una energía segura y estable, que un accidente como el de Chernobil se dio por una serie de fallos en cadena que incluían un error de diseño básico que no se volvería a repetir.
Se le preguntó por supuesto por el tema de los residuos, por las renovables y por las bombas nucleares. A lo primero respondió que el hormigón y el acero son materiales perfectamente viables para proteger el medioambiente de la radioactividad. A lo segundo algo muy sencillo: “a veces hay viento, a veces no“, y a lo tercero, que “el mayor genocidio de las últimas dos décadas ha tenido lugar en Africa con un millón de muertes y se realizó con machetes y no bombas atómicas“.
La polémica continúa. Garoña es una central vieja y puede que necesite algo más que las reformas impuestas por el CSN para ser completamente segura. Pero escuchemos a Moore igualmente y no nos dejemos llevar por la pasión. Cambiar de opinión siempre ha de considerarse (de entrada) como algo positivo. No siempre tiene que haber intereses oscuros detrás.
Fuentes: Europa Press y El Mundo.
Imagen: Europa Press
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