Imaginamos el estado brasileño de Amazonas como una continua selva frondosa y verde. Pero algunos de sus ecosistemas tienen un delicado equilibrio que puede romperse con menos de un mes sin lluvias.
Una rápida disminución del nivel del agua está causando la muerte de miles de peces en el río Manaquiri, afluente del río Solimões (a su vez afluente del Amazonas). La ciudad más afectada es el municipio que lleva el nombre del río, a unos 65 kilómetros de Manaus, capital del estado de Amazonas y principal centro financiero de la región norte de Brasil.
En unos 200 kilómetros de extensión, los márgenes del río están cubiertos de peces de distintas especies que no resisitieron la escasez de espacio y murieron por falta de oxígeno.
La ciudad está prácticamente aislada, ya que el nivel del agua no soporta la navegación de barcos grandes. Sólamente canoas y lanchas pueden navegar por el canal que da acceso a Manaquiri.
“De momento, las familias todavía cuentan con algunas reservas. Pero la mayoría de ellas vive de la pesca comercial“, dice el alcalde de Manaquiri, Jair Souto. “Y los agricultores tienen el pescado como principal alimento. Lo que está afectando a la población por la falta del mismo“.
Según los datos del Ayuntamiento, no llueve en la región desde hace al menos 25 días. Es el segundo gran periodo sin lluvias que afecta a la región. Ahora los ribereños intentan soportar el mal olor causado por la gran cantidad de peces muertos.
Iraci Araújo, una agricultora de 60 años, comenta que ahora sólo se podrán comer frijoles y comida enlatada. “Esta es la última sequía que paso aquí“, afirma,”me marcho“.
Y es que esto ya ocurrió en 2005, cuando el nivel del agua bajó 13 metros, provocando que 2.800 familias se quedaran aisladas.
La sequía del río afecta también a la educación municipal. Más de 2.600 estudiantes de primaria tuvieron las clases paralizadas. Con el desdenso del nivel de agua, el acceso al centro desde las comunidades se dificulta mucho. Además, los ribereños intentan aprovechar la “facilidad” para pescar, ya que los peces se amontonan en las orillas. Sólo hay que agacharse para agarrarlos con la mano.
El gobierno del estado realizó acciones de emergencia, con ayuda del éjercito, de entrega de agua potable y alimentos. “Estamos evaluando la situación. Esta empeorará en los próximos días si el estiaje disminuye“, dice Jair Souto. “Tendremos que declarar el estado de emergencia en la región si la situación no mejora”
Según el último boletín meteorológico del Sistema de Protección de la Amazonia (SIPAM), emitido la semana pasada, la media de lluvias para los próximos tres meses estará por debajo de lo normal. La situación no parece querer mejorar.
Fuente: Arnoldo Santos para Terra Brasil
Imagen: Country.com.br
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