Acaba de ser lanzado desde Baikonur, en Kazijistán, el satélite CryoSat-2, de 720 kilos y 4,6 metros cuya misión es orbitar el Círculo Ártico a una altitud media de 717 kilómetros para recoger datos que permitan comprender mejor como el derretimiento de los polos puede afectar a las corrientes oceánicas, a la subida del nivel del mar y al clima del planeta.
Este lanzamiento sigue al que realizó el 8 de octubre de 2005 la Agencia Especial Europea desde Plesetsk, al norte de Rusia. Aquella vez, el CryoSat (1) se precipitó al mar poco después de su lanzamiento como consecuencia de una avería. Meses después la Agencia aprobó la construcción del CryoSat-2.
El satélite está diseñado para obtener datos con mucho más detalle que sus predecesores sobre la espesura de las masas de hielo de la región. Sus dos antenas permiten una detección más afinada del relieve de la superficie. Así, el aparato medirá la cantidad de hielo que existe encima de la superficie del océano y extrapolará la masa sumergida.
La superficie helada del Ártico sufre cambios estacionales durante el año debido al calor solar que recibe. Lo que ocurre es que su extensión parece haber mermado mucho en las últimas décadas, “Estamos alterando el clima del Ártico más rápidamente que el de cualquier otro lugar de la Tierra“, dijo a The Guardian, Duncan Wingham, investigador climatólogo de la Universidad de Londres y el científico que se encuentra a la cabeza de la misión.
“Estamos alterando toda la estructura del Océano Ártico, pero todavía no sabemos cuales serán las consecuencias. Tenemos que descubrir lo que va a pasar y el CryoSat va a hacerlo“.
El aumento del derretimiento del hielo ártico está siendo el mayor motivo de preocupación en la comunidad científica pro-cambio climático, y esta operación puede aclarar muchas cosas. No olvidemos sin embargo que los movimientos para empezar a sacar petróleo del Ártico continuan en los países del norte, sobre todo en Rusia, casualmente el lugar de lanzamiento para la Agencia Espacial Europea, algo que sí afectaría notablemente la estabilidad de gran parte de la zona.
Fuente: Ecosfera
Imagen: Xabier Pita