Entre 6000 y 30.000 personas se manifestaron ayer en Amposta como protesta al trasvase de agua del Ebro hacia el área metropolitana de Barcelona. La autoproclamada “Catalunya engañada” por su propio Gobierno, pero también hubo mucha presencia de Aragón y otros puntos del estado, hizo visible de forma multitudinaria su rechazo a la estafa de la interconexión entre redes y pidió dimisiones. Desde la Plataforma en Defensa de l’Ebre, que organizó la marcha, se explicó que se va a llevar la lucha a Barcelona y también a los tribunales.
La respuesta ciudadana fué tan numerosa que una hora y media tras el inicio de la manifestación, la cola de la misma aún no había podido empezar a caminar por Amposta.
De los muchos mensajes que hubo, ninguno era precisamente favorable al gobierno del tripartito: “Tripartito traidor, quedemos la dimisión”, “Especuladores, dejad el Ebro tranquilo” o “Río muerto, delta perdido, Cataluña sin sur”.
Los argumentos que da la organización para entender este levantamiento se basan en que consideran que los integrantes del Govern los engañaron cuando firmaron los compromisos en que renegaban de cualquier tipo de trasvase, y que ahora están engañando al conjunto de la ciudadanía catalana cuando “exageran” y “sobredimensionan” una sequía que creen que está siendo manipulada políticamente para obtener el control del agua del Ebro y llevar a cabo obras millonarias.
Desde la Plataforma se apunta a que si el territorio pierde parte de su principal valor, el Ebro, para favorecer el desarrollo insostenible del área de Barcelona, solamente significará un mayor desequilibrio territorial con un gran núcleo central y una zona periférica sin recursos, valores naturales ni futuro. Manolo Tomás, portavoz de la Plataforma, dijo que creen que cada vez se entiende mejor su mensaje fuera de la zona del Ebro y que piensan seguir trabajando esta vía, por lo que dedicarán una atención especial en transportar su lucha a las comarcas barcelonesas.
Además, pidió la colaboración de colectivos y administraciones, puntualizando que no quieren para nada la de los partidos políticos, para intentar parar la construcción de la tubería que ha de llevar el agua a Barcelona. A partir de la semana que viene empezará la batalla jurídica que debe impedir su existencia.
Fuente: Tinet.cat















