A casi ocho meses de haberse puesto en marcha, la planta de Botnia está salvando uno de sus exámenes más tediosos: el de los expertos argentinos, que comienzan a reconocer que la producción de celulosa no está contaminando el río Uruguay.
Botnia fue autorizada a iniciar la producción en noviembre de 2007, en uno de los momentos de mayor tensión entre Uruguay y Argentina desde que se desató el conflicto que tiene a los dos países enfrentados en un juicio en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
El 15 de junio se informó que de acuerdo a los estudios de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), que serán presentados a fines de este mes en La Haya, la planta de Botnia no está contaminando el río. Además Uruguay presentará ante la Corte un informe realizado por el programa de Naciones Unidas para el monitoreo y la capacitación en control de calidad de agua, Gems-Agua, a pedido del presidente Tabaré Vázquez, que quería evaluar la corrección de los monitoreos que efectúa la Dinama. El gobierno quiere mantener los datos en reserva hasta enviarlos al tribunal, pero fuentes oficiales dijeron que las conclusiones fueron absolutamente elogiosas.
Ayer, expertos argentinos se pronunciaron sobre Botnia, en línea con la posición que ha mantenido el gobierno uruguayo.
Yo recorrí la planta. Me mostraron los ensayos, las técnicas y los materiales que utilizan y aseguro que Botnia no contamina
Palabras del ingeniero Manuel Solanet, profesor de la Universidad de Buenos Aires y con un posgrado en Economía. Solanet explicó que hubo una corriente de pánico y susto desatado antes de que se instalase Botnia, pero sin ningún tipo de fundamentos.
Según Solanet, que ha sido consultor del Banco Mundial, los que sostienen que la planta de la empresa finlandesa contamina es porque creen que Botnia produce celulosa a la manera antigua. Remarcó que es una planta moderna y aclaró que hoy en día ni siquiera existe aquel olor a coliflor hervido que denunciaban los vecinos de Gualeguaychú.
Por su parte, Eduardo Ferreira, director de la Fundación Argentina para la Ecología Científica, ya había sostenido que la nueva tecnología permite controlar de manera más efectiva los efluentes que la planta elimina hacia el exterior.
Tiene una presencia parcial de cloro para el manejo de las dioxinas. Esto fue aprobado por los países más exigentes. Y es norma obligada en la Comunidad Europea.
En el mismo sentido, opinó María Cristina Area, directora del Instituto de Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible. Según Area, es de dominio público que la planta de Botnia no contamina.
Yo fui una de las primeras personas que conoció el proyecto de Botnia y puedo dar fe que se cumple con todas las normas. Tengo entendido que la Secretaría de Medio Ambiente lleva meses haciendo estudios, pero los resultados no se publican. Debe ser que no dan lo que esperan.
La directora agregó que ella misma se encargó de hacer monitoreos antes que la planta se ponga en funcionamiento.
Marisa Arienza, experta en contaminación y titular de la ONG Green Cross, relató que ella fue parte del primer equipo de investigación independiente que se realizó en Botnia. Sostuvo que en ese momento no se pudo comprobar que la planta contaminase, al tiempo que informó que la semana que viene volverán a realizar investigaciones, aunque aclaró que serán más rigurosas que las pasadas.
Cuando iniciamos los informes en enero era lógico que iban a tomar todos los recaudos necesarios. Ahora, en cambio, si la planta contamina no lo podrán disimular.
Fuente: El País Digital