Cerca de 200 países han acordado una moratoria en los proyectos consistentes en añadir nutrientes al océano para facilitar el crecimiento de algas para que absorban más CO2. Los opositores a este tipo de medidas argumentan que el proceso no ha sido probado ampliamente, y que podría comportar riesgos para la fauna y flora marinas al acidificar el agua.
El ministro de Medio Ambiente alemán, Sigmar Gabriel, anunció la moratoria al final de la conferencia,
Pensar que la tecnología puede solucionar todo es una idea extraña. Es muy arriesgado y muestra lo que los humanos están dispuestos a hacer. Estoy satisfecho de haber conseguido esta moratoria de facto.
Gabriel también comentó que en la conferencia se consiguió introducir el tema de la biodiversidad en la agenda política, como todos los grupos ecologistas reclamaban, aunque estos opinan que no es suficiente, ya que como asegura Martin Kaiser, portavoz de la delegación de Greenpeace en Bonn,
La cumbre sobre biodiversidad de Naciones Unidas avanza a paso de caracol mientras animales y plantas desaparecen de la faz de la tierra a pasos de gigante.
La moratoria para la fertilización oceanica, aún sujeta a ratificación por los delegados en la sesión plenaria, ha sido una de las pocas áreas donde se han tomado decisiones en tanto a la biodiversidad.
El concepto de ralentizar el calentamiento global con el crecimiento de algas, que una vez muertas se depositan en el fondo del mar, alarmó a algunos científicos que aseguran que se necesita mucha más investigación antes de empezar a repartir nutrientes por el océano.
El hecho es que ya existen varias iniciativas trabajando en el tema, unas basadas en esparcir óxido de hierro y otras haciendo lo mismo pero con nitrógeno o incluso con urea. Las alegaciones de estos científicos es que la acidificación de las aguas provocarían que algunos animales, como ostras o crustáceos, lo tendrían más difícil para desarrollar sus caparazones, lo que les haría vulnerables a los depredadores y, con ello, se podría interrumpir la cadena alimentaria.
Sea como sea, los mayores grupos ecologistas, siguiendo su línea de negativas a casi todo, se apuntan otro tanto.
Fuente: Reuters







