La ciudad de Nueva York planeaba tener toda su flota de taxis compuesta por vehículos “verdes” en 2012. Los planes y las fechas iban mejor que nunca, hasta que el el juez federal Paul Crotty creyó que se estaban sobrepasando las competencias de la ciudad en materia de emisiones, que recaen en el gobierno federal.
Los requerimientos para los nuevos vehículos de la flota de taxis incluían un mínimo de 30 millas por galón, cosa que por el momento solamente cumplen los coches híbridos y algunos coches diesel.
El alcalde Bloomberg ha aclarado que aunque la decisión judicial no sea contra los taxis con emisiones bajas, se trata de una aplicación arcaica de las regulaciones desde Washington, que hacen que ni Nueva York ni otras ciudades puedan elegir por si mismas el tener una mejor calidad del aire.
En la sentencia previa archivada en Septiembre en una corte federal de Manhattan, se expone que las nuevas reglas para los vehículos nuevos se hicieron demasiado deprisa, sin tener en cuenta la seguridad ni los costes de aplicación:
Aunque la decisión de anunciar el cambio inmediato a taxis “límpios” pueda ser atractiva y conveniente, también resulta irresponsable, peligrosa e ilegal.
Otra de las medidas adoptadas por Bloomberg, un impuesto anti-congestión similar al de Londres, y por el cual los conductores deben pagar ocho dólares para entrar en Manhattan, también fue paralizada por los jueces federales.
Fuente: Reuters







