La Generalitat de Catalunya está estudiando la posibilidad de instalar un ciclo terciario en la depuradora aledaña al que fuera el río más contaminado de Catalunya con el fin de reciclar parte del agua que recibe tratamiento en la instalación, como ya ha hecho con la del Llobregat, y con ella ayudar al llenado del acuífero de esa cuenca. El debate sobre la conveniencia de acometer esta infraestructura en el norte de Barcelona, en el que no es ajeno el coste de la operación y su financiación, se compatibiliza con el inicio de las pruebas en el río Llobregat, una vez acabadas las obras de la conducción que llevará el agua reciclada hasta el azud de Molins de Rei (Baix Llobregat).
La depuradora del Besòs es la zona cero del Fòrum 2004. O menos uno, porque, precisamente, su cubrimiento fue la idea sobre la que se edificó todo el recinto y sobre la que quien fuera arquitecto jefe municipal, ahora caído en el olvido, Jose Antonio Acebillo, proyectó un final digno para la Diagonal, por el lado de Levante. Hasta ese momento, la traza de la Diagonal finalizaba justo sobre las piscinas que separan los restos sólidos de las aguas fecales.
Además de construir la plaza que la cubre parcialmente, la instalación se reconstruyó en su totalidad. En ella se depuran más de 120 hectómetros anuales de aguas negras y grises antes de acabar, a bastante distancia de la costa, en el mar. La reforma incluyó la reserva de un espacio por si se quisiera construir un ciclo terciario. Eso sí, por las dimensiones existentes, ese terciario no podrá tratar más que 30 hectómetros anuales (un metro cúbico por segundo, en continuo).
El agua, tras pasar por un tratamiento biológico o secundario, que consiste en la introducción de bacterias que eliminan la materia orgánica, pasa por un proceso que destruye, mediante seis pasos (coagulación, floculación, filtración, decantación, rayos ultravioletas y cloro) los restos de las bacterias. El terciario realiza de manera artificial y concentrada el proceso de depuración natural que se hace en todo río, gracias, entre otros elementos, a los rayos del sol.
Una vez se obtenga agua regenerada, el objetivo sería transportarla río arriba para poder recargar el acuífero. Pero con varias salvedades a estudiar. Primero cabe descubrir cuál es el mejor punto para verter el agua y que esta se infiltre en el subsuelo. Hay tres opciones: la cubeta de La Llagosta, la riera de Caldes o en el río Congost, en Granollers, en el Vallès Oriental.
El estudio debe determinar, asimismo, por qué el acuífero del Besòs parece impermeable al agua que circula por el lecho del río. Se desconoce por qué de los casi 80 hectómetros que se depuran en el Besòs (en las depuradoras de Sabadell, Montornès, La Llagosta, Montcada y Vilanova del Vallès, por ejemplo), son pocos los que llegan al subsuelo.
También será necesario esclarecer si es más barato hacer subir una cañería desde el Fòrum hasta la riera de Caldes, La Llagosta o Granollers (el Congost) que desde una de las EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) que ya operan en el área. Próximamente, la entidad metropolitana de Medio Ambiente y la conselleria firmarán un convenio para impulsar estos estudios.
¿Y por qué no se ha planteado construir el terciario hasta ahora? Pues porque hasta la sequía de este año era poca el agua del acuífero del Besòs. Las cosas han cambiado y son varias las acciones de emergencia encaminadas a extraer un mayor volumen de agua. En concreto, de los 25 hectómetros cúbicos anuales a casi 85.
En paralelo, y al otro lado de Barcelona, en el Llobregat, Medi Ambient empezará las pruebas encaminadas a verter agua regenerada en la depuradora de El Prat –la única en Catalunya con los tres ciclos– a la altura de Molins de Rei. Este agua circulará por el río mezclándose con el resto del caudal y cumplirá con dos objetivos. La recarga del acuífero del Llobregat, un extenso depósito subterráneo de unos 100 hectómetros cúbicos, y la entrada en la potabilizadora de Sant Joan Despí, paso previo a ser distribuida a los consumidores.
El proyecto tenía que haber estado listo en junio, ya que en su día se aceleraron las obras para que este agua nueva pudiera ayudar a combatir la sequía. Con las lluvias primaverales, el ritmo de las obras de canalización volvió a la normalidad.
Si con ésto se ayuda a que los dos acuíferos se rellenen, podría ser una posible solución a los problemas que llevaron a la presuntamente inexistente guerra del agua de la primavera pasada, proporcionando el agua a Barcelona, que hasta ahora se perdía, de los dos ríos más cercanos en vez de traerla desde Tarragona, Almería o Francia.
Fuente: El Periódico







