Los proyectos para instalar parques eólicos en algunos términos municipales de la Terra Alta como La Fatarella, Corbera d’Ebre y Villalba dels Arcs, en la provincia de Tarragona en España, han chocado de bruces con la historia. Los restos humanos y materiales de la batalla más cruenta de la guerra civil, que hace 70 años dejó sembrados de cadáveres los campos de cultivo y los pinares de la zona, es uno de los principales argumentos de las plataformas conservacionistas para oponerse al despliegue de los grandes aerogeneradores previstos.
Los senderos de Corbera d’Ebre está infestados de trozos de metralla. Para un profano, los millones de fragmentos oxidados incrustados en la tierra pasan inadvertidos. Como los muros entre bancales, que en realidad son trincheras, o los huesos bajo la maleza, que son restos humanos. “Es una vergüenza”, denunció el domingo Sisco Balsebre, vecino de Corbera d’Ebre, mientras mostraba un cráneo roto y huesos de las extremidades de un combatiente en un pinar entre Corbera y la Fatarella.
Aquí hay otro, hay restos por todas partes. Calculamos que, solo en esta zona, quedaron unos 300 cadáveres sin recuperar.
Él fue uno de los impulsores de osario memorial de Les Camposines, para dar una sepultura digna a los muertos de la guerra. Una fosa común que no ha acogido un sólo hueso desde que fue construida, en el 2005, porque aún no está aprobada la ley de fosas, que debe regular el procedimiento.
Calculamos que la ley estará aprobada a principios del 2009 y, mientras tanto, intentaremos impulsar un convenio con la Universitat Rovira i Virgili para recuperar los restos como experiencia piloto.
Lo contaba Maria Jesús Bono, directora general de la Memòria Democràtica. Mientras tanto, si alguna empresa eléctrica localiza restos durante sus trabajos, debe informar a las instituciones.
Las críticas de las asociaciones conservacionistas no son solo por los muertos. Estas entidades estiman que el despliegue eólico es una profanación del territorio en el que se libró la batalla del Ebro. Consideran incompatible que la Generalitat quiera preservarlo y, a la vez, impulse un importante proyecto turístico en la zona y contemple la instalación de parque eólicos. Entre tanto, los operarios ya trabajan en el tendido de la línea eléctrica de evacuación de varias de las centrales eólicas en trámite.
Sumando todos los factores, el resultado vuelve a ser de suma cero. Otro “no a todo” por parte de algunos sectores que, mientras reclaman una mayor presencia de energías renovables, se oponen a todas las propuestas para favorecer su despliegue.
Fuente: El Periódico







