El primer barco cargado de agua potable con destino Barcelona llegó esta mañana al puerto. Por si no hubiera suficiente con todos los problemas generados por la falta de agua, con protestas y opiniones sobre el trasvase en toda la península, ahora el secretario de la Confederación de Comercio de Catalunya, Miquel Àngel Fraile, ha dicho que este tipo de actuaciones proyecta una mala imagen sobre la ciudad.
Fraile pidió a los gobernantes que reconsideraran el envío de la embarcación, y lo hizo encomendándose a las lluvias de los últimos días, que han dejado los embalses catalanes por encima del 27% de su capacidad. Un porcentaje que puede aumentar durante esta semana si se cumple la predicción meteorológica: los chubascos (entre débiles y moderados) volverán a predominar en el mapa del tiempo hasta el próximo fin de semana. Los pantanos que nutren al sistema Ter-Llobregat tienen muchos puntos de recuperarse un poco más.
El representante de los comerciantes continuó criticando la operación, apuntando a que debería tomarse en una situación in extremis y cuando no quede ninguna solución, mientras que ahora existen alternativas.
No dudó en afirmar que este fracaso de las administraciones no aportará una solución evidente a Barcelona y a su conurbación, puesto que cada embarcación servirá para dotar de agua a 180.000 habitantes durante un día, cuando el problema lo tienen cuatro millones de habitantes.
Las duras palabras del secretario de la confederación de comerciantes, sin embargo, no hicieron ninguna mella en el plan de ruta proyectado. Es más, además de remarcar que se han efectuado todas las pruebas para asegurarse de que el agua que llevará el Sichem Defender es totalmente potable, fuentes del puerto de Tarragona informaron ayer de que los cargamentos de esta semana servirán para pulir algunos detalles del operativo y, posiblemente a partir de la semana próxima, ya se dispondrá de un calendario con las horas de llegada y salida de los barcos con dirección a Barcelona.
Con todo, el aumento ínfimo de los niveles en los pantanos gracias a las lluvias, aunque permite salir de la alerta declarada, solamente permitirá estar fuera de esta situación de alarma durante una o dos semanas una vez cesen las lluvias, con lo que dentro de un mes, el problema seguirá.
Fuente: El Periódico








