Se llama hibridación y parece ser una de las apuestas de futuro en el mundo de las energías. Recientemente el Centro Tecnológico de Energías Renovables (CTAER) en el sur de la península ibérica ha comenzado a trabajar en la hibridación de la energía solar con la biomasa.
El CTAER establecerá las características básicas y la ingeniería de una central termoeléctrica híbrida solar-biomasa de carácter experimental, a fin de que en una segunda etapa sólo haya que construirla, medirla y evaluarla, para que las empresas hagan de ella un producto comercial.
Los trabajos previstos incluyen una etapa de experimentos para analizar el comportamiento de algunas partes importantes del proceso, como el gasificador alimentado por biomasa y el sistema de potencia al que se tendrán que acoplar las dos tecnologías de energías renovables (la solar y la de biomasa). El resultado final se plasmará en un software de simulación de una planta piloto para su desarrollo industrial.
En este campo cabe destacar la inauguración, a principios del mes pasado, por parte de Florida Power & Light (FPL) y su filial NexEra Energy de la primera central termosolar híbrida de Florida en el norte de América.
El campo solar que ocupa cerca de 250 hectáreas se construyó junto una central ya existente de gas natural en Martin (Florida). La central termosolar aporta el equivalente a 75 MW y el vapor producido en la instalación se incorpora a la central de ciclo combinado de gas natural. La energía eléctrica generada a partir de la energía aportada por la parte solar de esta instalación será de 155 GWh y la reducción provocada en la emisión de gases de efecto invernadero será de cerca de 2 millones de toneladas durante 30 años de operación si comparamos con la parte de gas natural evitado de quemar en la misma central.
Este concepto de campo solar acoplado a una central convencional de ciclo combinado constituye una fórmula interesante para ahorrar en el uso de gas en centrales existentes donde se den condiciones de radiación y terreno adecuadas.