Las autoridades de la región autónoma de la etnia hui de Ningxia, en el noroeste de China, han dado comienzo a la construcción de una gran planta de energía solar, como parte de los esfuerzos del país por acelerar el desarrollo de las energías renovables. El proyecto, a concluir en octubre de 2013, será el primer sistema integrado de ciclo combinado de energía solar (SICCES) de Asia.
El Grupo de Nuevas Energías Hanas, con sede en la capital regional de Yinchuan, tiene previsto invertir 2.250 millones de yuanes (258 millones de euros) en la edificación de esta central en el distrito de Yanchi, que según lo previsto contará con una capacidad diseñada de 92,5 megavatios.
«La planta de Yanchi será el punto de referencia para la operación comercial de centros SICCES en China», afirmó el presidente de la empresa, Ma Fuqiang.
A principios de marzo, China anunció que se había fijado como meta construir 235 millones de kilovatios de capacidad de generación de energías limpias en los próximos cinco años, en un intento por reducir la fuerte dependencia del país de los combustibles fósiles.
La mayoría de proyectos de energía solar a gran escala están enfocados exclusivamente en la tecnología termal solar, que consiste en utilizar espejos para calentar un líquido, que a su vez produce un vapor que hace trabajar una turbina de generación eléctrica.
Una planta equipada con el sistema SICCES, no obstante, combina campos solares con turbinas de gas, con el objetivo de aumentar la eficiencia en un 25 por ciento en comparación con la de una planta solar convencional, que depende en gran medida de las condiciones meteorológicas, explicó Ma.
Las plantas SICCES vienen operando con éxito en varios países, como Egipto y Estados Unidos, mientras que otras están en construcción en Argelia y Marruecos. Además, México, India e Irán están elaborando planes al respecto.