Después del desastre del Golfo de México gobiernos, petroleras, y distintas organizaciones internacionales se han replanteado sus políticas ante las perforaciones petrolíferas en alta mar. Estas políticas en la explotación de las energías fósiles, junto al desarrollos de energías alternativas, constituyen ejes de gran importancia para tener una mirada amplia de la protección del medio ambiente a la vez que configuran mundos muy diferentes. Por esto es vital ver las rutas que van marcando las políticas de los diferentes agentes involucrados.
La política del PE se centra en la solicitud de planes de emergencia y se rige por el principio de «quien contamina paga».
La Eurocámara destaca que las compañías de petróleo y gas tendrían que demostrar que cuentan con «capacidad financiera suficiente para garantizar la reparación en relación con el daño medioambiental causado por las actividades específicas que llevan a cabo».
En una política mucho mas proactiva los cinco países que limitan con el Mar Caspio -República de Azerbaiyán, República Islámica de Irán, Federación Rusa, República de Kazajstán y Turkmenistán- han acordado un nuevo compromiso para fortalecer las respuestas regionales a los derrames de petróleo y para mejorar la manera en que las fuentes potenciales de contaminación se monitoreen y administren en sus fronteras.
La agencia de la Naciones Unidas destacó que este convenio firmado a principios de agosto en Aktau (Kazajstán) «marca un hito histórico en la determinación de proteger y preservar el medioambiente del Mar Caspio contra las amenazas planteadas por la contaminación del petróleo».
Imagen: Blog do Planalto