El Consejo Nuffield sobre Bioética, del Reino Unido, se suma a la opinión, expresada ya por muchos grupos ecologistas, de que las políticas europeas para la promoción de las energías renovables, como el objetivo de sustituir el 10% del combustible fósil para transporte por biocombustibles, producen más daño que beneficio. Según un estudio recientemente publicado por esta entidad, estas políticas implican demasiadas preguntas éticas no suficientemente resueltas, como la destrucción de la biodiversidad y de cultivos para alimentación por campos de monicultivos destinados para biocombustibles o la emisión de gases de invernadero durante el proceso de producción y transporte que, según el estudio, pueden ser cuatro veces mayores que en la producción de combustibles fósiles.
Si bien el ejemplo de Brasil y la producción de etanol a partir de la caña de azúcar es citado mucha veces como un proyecto exitoso que ha podido alcanzar gran escala, este informe lo relaciona con la destrucción de la biodiversidad y la falta de respeto de los derechos de los trabajadores. El modelo estadounidense, basado mayormente en el mijo y el malayo, a base de aceite de palma, también es criticado.
Los autores del estudio recomiendan la introducción de criterios éticos en las políticas europeas de lucha contra el cambio climático. Y cómo éstos, aparte de la biodiversidad, también tendrán que considerar las oportunidades de desarrollo económico que la producción de biocombustibles trae para las personas, el informe es otra evidencia más de que la primera generación de biocombustibles, es decir, las que ofrecen soluciones a gran escala, no implican ventajas que los puedan elevar por encima de los combustibles fósiles, cuya producción presenta problemáticas éticas parecidas.
De ahí que cabe preguntarse si no sería más conveniente pensar a más largo plazo, aceptar, más allá de teorías conspiraoicas, que los combustibles fósiles estarán con nosotros 40-50 años más, canalizar más inversiones hacia la investigación en fusión y, hasta que de soluciones, aprovechar infraestructuras existentes, incluidas las de los combustibles fósiles y las de fisión.
Imagen: BBC