El país más contaminante y a la vez más mediático del mundo vuelve a la energía nuclear. Barack Obama anunció anteayer una inversión de 8,3 mil millones de dólares (seis mil millones de euros) para la construcción de la primera central nuclear en suelo estadounidense en los últimos 30 años. La iniciativa pretende ayudar a acelerar la aprobación por el Congreso de la legislación sobre el clima. ¿Servirá en esto de ejemplo a otros países?
Obama necesita el apoyo republicano del congreso para sacar adelante su ley sobre energía, y argumenta que la energía nuclear puede satisfacer las necesidades energéticas del país sin emitir dióxido de carbono.
Los fondos gubernamentales de apoyo irán destinados a ayudar a Southern Co., empresa de Atlanta, a construir dos reactores en una central en Georgia. Los reactores pueden costar unos 6,4 mil millones de euros y estarían en funcionamiento entre el 2016 y el 2017.
“Para responder a nuestras necesidades energéticas en aumento y evitar las peores consecuencias de las alteraciones climáticas, vamos a necesitar un aumento de nuestro abastecimiento de energía nuclear. Es así de simple“, dijo el presidente Obama.
Obama quiere sacar una ley que ponga límites a las emisiones de gases de efecto invernadero de la industria y que consiga expandir el uso de energías renovables. Al ir al encuentro de los republicanos en la cuestión nuclear (una prioridad para importantes miembros de la oposición), Obama espera conseguir a cambio su apoyo para la ley climática.
La negociación, sin embargo, no será tan fácil. Es cierto que los republicanos tienen muchas ganas de darle un nuevo impulso a la energía nuclear, pero se resisten con todas sus energías ante la propuesta presidencial de imponer un sistema de comercio de emisiones como el europeo. Aún así, el apoyo a la industria nuclerar sin duda le ayudará a conseguir votos en el sur y el medio oeste, donde se encuentran las grandes compañías nucleares.
Obama está convencido de que la ley del clima ayudará a crear incentivos para combustibles más limpios, como el nuclear. Afirma que su administración va a trabajar para desarrollar aquello que en el terreno energético demócratas y republicanos tienen en común, “no vamos a conseguir un gran crecimiento en la capacidad nuclear sin un sistema de incentivos que vuelva rentable la energía limpia“, “mientras la producción de contaminación carbónica no tenga costes, las centrales tradicionales que usan combustibles fósiles seguirán siendo más lucrativas que las que usan combustible nuclear“.
La Southern Co. es una de las principales empresas poseedoras de plantras de carbón en Estados Unidos y por tanto una de las que más sufrirán si el gobierno avanza con las restricciones de emisiones de carbono.
Demócratas y republicanos no se están llevando bien en cuanto a varios aspectos de la política climática. La senadora de Alaska, Lisa Murkowski, es la punta de lanza de la campaña legislativa para evitar que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) tenga poderes para regular las emisiones de efecto invernadero, una opción que Obama mantendrá si el Congreso no se opone.
Otras entidades, incluyendo al estado de Texas, la Cámara de Comercio norteamericana y el Instituto Americano de Hierro y Acero, están comenzando un proceso de protestas legales con el fin de evitar que la EPA pueda actuar sin restricciones en cuanto a los gases nocivos.
Mientras, Carol Browner, consejera de Obama para Energía y Clima, ya anunció que la Casa Blanca va a oponerse a cualquier tentantiva de limitar la autoridad de la EPA.
La administración afirma que el proyecto de apoyo a la industria nuclear va a generar 3.500 puestos de trabajo en la construcción de los reactores más 800 puestos permanentes cuando éstos comiencen a funcionar.
Los defensores americanos de esta energía argumentan que serán necesarios más reactores si Estados Unidos quiere luchar contra las alteraciones climáticas.
Aunque la resistencia civil americana a la energía nuclear no es demasiado potente, el recuerdo del único accidente nuclear en suelo americano (Three Mile Island – 1979) sigue presente. Pero lo que realmente preocupa, para no variar, es la cuestión de los residuos, que como en España se alojan por ahora junto a los propios reactores.
Obama ya adelantó que una comisión (que incluye líderes republicanos y demócratas especialistas en energía nuclear) se prepara para estudiar la cuestión de los residuos.
El país tiene actualmente 104 reactores nucleares en funcionamiento. Desde 1973, todos los intentos de construir nuevas instalaciones fueron cancelados.
Fuente: Ecosfera
Imagen: Southern Company