En la recta final de los preparativos para la cumbre de Copenhague sobre el cambio climático, las tesis científicas no animan mucho. Según dos estudios publicados por Science realizados por expertos de Princeton y California en Berkeley, el Massachusetts Institute of Technology (MIT), el Laboratorio de Biología Marina de Woods Hole, el International Institute for Applied Systems Analysis de Laxenburg, en Austria, la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y la School of Public Administration de Zhejiang (China), los biocarburantes no ayudan, más bien todo lo contrario.
La tesis es que hasta ahora se contabilizado mal el efecto de la fabricación de biocarburantes, pues no se ha contado con el CO2 generado en su producción y sobre todo en la deforestación prevista ante la necesidad de más tierra cultivable.
Hasta ahora, los biocombustibles eran unanimemente apoyados porque el C02 emitido por los biocarburantes en combustión se compensaba facilmente con el absorvido previamente por las plantas utlizadas para fabricarlo. Pero si ahora añadimos a la ecuación hectáreas de bosques quemados, la maquinaria utilizada para los cultivos a gran escala y el transporte de materias primas o del carburante final, el resultado ya no es tan positivo, según estos científicos.
“La tierra firme del planeta mide 133 millones de kilómetros cuadrados, y 42 de esos millones (el 32%) son ya de uso agrícola, repartidos así: 16 de cultivos y 26 de pastos. Los modelos predicen que al final de este siglo la tierra dedicada a producir biofuel superará a todos los cultivos alimentarios del mundo (luego ocupará más de 16 millones de kilómetros cuadrados nuevos, que ahora son de bosque). Los campos agrícolas secuestran menos CO2 que los bosques.”
De momento los estudios citados dan la alarma sobre el hecho de que no se están contabilizando bien los efectos a largo pero son necesarios estudios alternativos sobre dichos efectos y sobre todo conservar la calma, pues siempre se tiende en estos casos a teorizar sobre el peor escenario futuro posible.
Fuente: El País