Anders Wilhemson, un arquitecto sueco y su equipo han diseñado un inodoro desechable pensado para zonas de países en desarrollo que no cuenten con sistema sanitario. Desde luego una opción no permanente no parece lo mejor, pero puede tener su utilidad. El inodoro se llama Peepoo y una vez utilizado puede transformarse en una rica fuente de abono para las plantas. Aunque sea un buen invento, las circunstancias que han provocado su invención no dejan de ser trágicas, y no dejamos de preguntarnos si tanto costaría cronstruir instalaciones fijas a pequeña escala.
Se trata de un recipiente flexible de 14×38 cm con aspecto de bolsa de plástico y cuesta 0,03 dólares. En su interior contiene una delgada capa de urea que descompone la materia fecal y la orina y la transforma en nutrientes. Después de cada uso, la bolsa se cierra y se coloca sobre tierra, de donde desaparecerá del todo en más o menos un año.
Wilhemson, defiende su producto frente a otras bolsas biodegradables diciendo que “si logras cerrar perfectamente una bolsa biodegradable común que contiene excrementos, sin sustancias que los traten, estos comenzarán a desprender metano y hasta podrían provocar una explosión.” Además, la bolsa se mantiene intacta hasta que finaliza el proceso de descomposición de los desechos (que puede durar desde horas hasta semanas) y comienza a degradarse en el lapso promedio de un año.
Por el momento Peepoo se ha probado solamente en Kenia, y Wilhemson afirma que la evaluación realizada por un organismo independiente, ha resultado muy positiva.
El arquitecto destaca el beneficio que este sistema puede reportar para mujeres y niños en zonas de confilicto, donde incluso salir por la noche para utilizar la letrina puede suponer un riesgo.
Según Laura Plitt, de la BBC, “la falta de un sistema adecuado para lidiar con las necesidades fisiológicas de la población (una persona excreta al año entre 30 y 60 kilos de materia fecal y produce cerca de 500 litros de orina) provoca la contaminación de las aguas dulces y las aguas contenidas en los suelos y numerosas enfermedades.”
Se estima que cada año mueren al menos 1,5 millones de niños por diarrea u otras enfermedades derivadas de la contaminación de las aguas. Según la Organización de Naciones Unidas, 2.600 millones de personas en el mundo no tiene acceso a un sistema sanitario básico. Esta cifra representa el 40% de la población del planeta.
Dentro de pocos días Oxfmam pondrá a prueba este sistema en Haití. La BBC afirma que los responsables están en conversaciones con Bolivia y que la idea es expandir su uso por todo el mundo.
Fuente e imagen: BBC Mundo

