Seis estudiantes de la estadounidense Universidad de Harvard, cuatro de los cuales proceden de África, fueron premiados por el Banco Mundial por un proyecto que permitirá suministrar electricidad barata a partir del suelo.
Las células de combustible microbianas (MFC, por sus siglas en inglés), que usan la energía emitida por microbios del suelo, se encuentran entre las tecnologías que prometen llevar luz a los países en desarrollo.
Los estudiantes, creadores de la empresa Lebônê Solutions, que busca distribuir energía de bajo costo a partir de células microbianas, recibieron 200.000 dólares en el marco del concurso “Mercado del desarrollo”, cuyos resultados fueron anunciados en la conferencia “Iluminar África 2008″, realizada entre el 5 y el 8 de este mes en Accra, Ghana. .
Este concurso tiene el objetivo de suministrar a 250 millones de personas del continente productos lumínicos y servicios energéticos que sean seguros, confiables y económicos, y que no usen combustibles fósiles. Todo esto para el año 2030.
El sudafricano Hugo Van Vuuren, quien se graduó en economía el año pasado y es fundador y socio gerente de Lebônê, dijo que las células son muy simples de hacer y que se pueden fabricar localmente.
Esta tecnología aprovecha la energía que generan las bacterias cuando descomponen la materia orgánica y sólo necesita un cierto nivel de humedad para funcionar. A partir de un hoyo en el suelo se inserta un electrodo positivo (ánodo) y otro negativo (cátado) que alimentan un circuito conectado a una batería capaz de cargar una batería para encender un LED, hacer funcionar una radio o cargar un teléfono móvil.
La principal ventaja del proyecto frente a las placas solares es que se puede llevar a cabo con materiales reciclados, no requieren mantenimiento, son capaces de generar energía las 24 horas del día y tienen una alta durabilidad. Las células microbianas nunca generarán tanta energía como las turbinas eólicas, pero constituyen una solución ideal para reemplazar la iluminación con queroseno en los hogares de buena parte de África.
El premio les permitirá hacer un proyecto piloto de 18 meses con 20 sistemas en Namibia, para poder realizar pruebas y mejorarlo hasta que sean suficientemente baratos y así constituir un recurso perfecto para satisfacer las necesidades eléctricas en África.
Fuente: IPNoticias















