Quizá el mayor problema de las energías renovables sea el transporte de las zonas de generación a la red. Al menos si es así en el sur de California, donde se necesita una buena infraestructura de transporte si se quiere que las renovables lleguen a su potencial completo.
El estado de la costa este se ha marcado como objetivo que cada empresa eléctrica obtenga el 20% de su electricidad mediante fuentes renovables en 2010, llegando al 30% en 2020, y con la vista fija en llegar al 50% en 2025.
El problema es que no se dispone de líneas de transporte que unan las zonas de generación, como la zona de Tehachapi, en la que la energía eólica tiene un enorme potencial gracias al fuerte viento, con las zonas de consumo.
Para eso se está construyendo el que será el mayor tendido de transporte de electricidad de los Estados Unidos cuando se inaugure, en 2013. Unirá la zona de Tehachapi a la red de distribución, aportando 4500 MW de energía eólica.
Las largas distancias que deberán recorrer este y los demás proyectos parecidos si se quiere que las energías renovables puedan hacer su función a pleno rendimiento, pueden encarecer bastante el precio final de la energía.
En California, a diferencia de lo que se hace en la mayoría de casos, Southern California Edison, la eléctrica responsable, se hará cargo totalmente del coste de la construcción, en lugar de externalizarlo en los productores de la energía.
En un país donde en 2007, la energía eólica supuso poco más del 1% del total por primera vez en la historia, parecen tener bastante claro que para aprovechar al máximo el potencial de las energías renovables, especialmente aquellas fuentes en lugares poco accesibles, hace falta construir las infraestructuras necesarias para conseguir el objetivo final: una distribución correcta y fiable de electricidad a los consumidores.
Fuente: Reuters















