El mundo está perdiendo la velocidad adquirida en la batalla contra el calentamiento global, advirtió el sábado el director de la ONU para el problema, que instó a las naciones más adineradas del planeta a que reaviven sus esfuerzos definiendo metas claras para reducir los gases de efecto invernadero (GEI).
Los ministros de ambiente de las naciones más ricas del mundo escucharon la solicitud durante la inauguración de la reunión de ministros del Ambiente del Grupo de los Ocho (G8) en Kobe, Japón.
Yvo de Boer, director de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, dijo a The Associated Press que está preocupado por la desaceleración de las conversaciones internacionales para tratar de forjar un pacto contra el calentamiento global para diciembre de 2009 y coronar con éxito el Protocolo de Kyoto, cuya primera fase termina en 2012.
Buena parte del entusiasmo y ambición que vimos en Bali con el lanzamiento de las negociaciones no parece estar presente.
De Boer citó como señales preocupantes un plan climático estadounidense anunciado recientemente que permitiría un aumento en las emisiones de GEI, los indicios de Canadá de que no cumplirá con sus obligaciones bajo el acuerdo de Kyoto, y el escepticismo de la industria europea sobre la meta de la UE de reducir las emisiones para 2020, en 20% por debajo de los niveles de 1990.
Para tratar de revitalizar las conversaciones, los países del G8 - Estados Unidos, Japón, Rusia, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia y Canadá - necesitan decidir metas intermedias para reducir las emisiones de gases de carbono para 2020, comprometerse más claramente en ayudar a las naciones más pobres a enfrentar el cambio climático, y formar un diálogo con países en desarrollo como China, a fin de que se acerquen a las conversaciones.
Pero lo que parece que no se tiene en cuenta, es que como en todas las “carreras” o “luchas”, hay que realizar pequeños descansos. La vorágine sin descanso en la que se ha convertido la “lucha contra elcambio climático” desde final de 2006 puede haber producido un desgaste importante tanto en políticos como en la ciudadanía.
Objetivos cada vez más exigentes, y para algunos inalcanzables, en reducción de emisiones y uso de renovables, a los países emergentes se les quiere “incluir en las conversaciones”, mientras se les cobran los intereses de la venta de la tecnología que se les obliga a adoptar, la negativa sistemática de los mayores grupos ecologistas mundiales a casi cualquier iniciativa tecnológica y subidas increíbles en facturas eléctricas y demás en aras de la “lucha contra el cambio climático”…
Si la “batalla” contra el calentamiento global es tal, hay que tomársela con paciencia y constancia y llegar a acuerdos razonables y factibles que no expriman aún más al ciudadano de a pie, pero nunca cabe esperar que el ritmo endiablado que ha cogido durante el último año y medio dure (y se financie gracias a los ciudadanos) para siempre.
Fuente: El Nuevo Herald







