Al poco de dar a conocer el diario El País las declaraciones del secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu, en las que apoyaba los objetivos de la UE y señalaba a las petroleras como instigadoras de campañas contra los biocombustibles, la OCDE sacaba a la luz un nuevo informe que los culpa del alza del precio de los alimentos y de contribuir poco a paliar el cambio climático.
El ir y venir de declaraciones, informes, votaciones y resoluciones a favor o en contra de los biocombustibles es diario, y una vez más se han encargado de demostrarlo un alto responsable de la política ambiental española y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
A primera hora de la mañana, El País publicaba una información basada en declaraciones de Josep Puxeu, secretario de Estado de Medio Rural y Agua, en la que, con la mirada puesta en las compañías petroleras, afirmaba que el petróleo sí encarece los alimentos, ya que desde la siembra, la recolección y el transporte está muy ligado al precio de los alimentos, pero nadie dice que la subida del crudo mata de hambre, sino que se achaca a los biocombustibles, que suponen un porcentaje muy pequeño.
Este alto cargo del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino defiende además la viabilidad de los objetivos planteados tanto por la Unión Europea (10% en 2020) como por España (5,83 en 2010), ambos a la espera de las preceptivas leyes que obliguen a su cumplimiento.
Sin embargo, en la misma mañana, la OCDE, como recientemente lo habían hecho el Banco Mundial y la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, alertó a la UE sobre las graves consecuencias que podría conllevar el mantenimiento de esos objetivos para los precios de los alimentos. Según cálculos de la OCDE, las políticas de ayudas a los biocombustibles elevarán a medio plazo los precios del trigo, el maíz y los aceites vegetales un 5%, un 7% y un 19% respectivamente, y concluye con que podrían tener otra subida del mismo orden si entran en vigor las nuevas políticas programadas.
Por otro lado, el informe sostiene que dichas medidas de apoyo a los biocombustibles son responsables de una reducción neta de menos del 1% en las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al transporte. La OCDE calcula también que dichas medidas cuestan entre 960 y 1.700 dólares por cada tonelada de gases de efecto invernadero ahorrado.
De este modo, empieza un nuevo capítulo respecto a la polémica sobre si los alimentos suben por el petróleo, por causa de especuladores que acaparan mercados o por la producción de biofueles, aunque uno de los mayores productores, Brasil, afirma que esto último no afecta para nada a la escalada de precios.
Fuente: Energías Renovables







