Los países de la UE han respaldado la propuesta de la Comisión Europea para un drástico recorte del consumo energético de las funciones de apagado y espera (”standby”) de los aparatos eléctricos. Los Veintisete dieron ayer su visto bueno a esta medida sugerida por Bruselas, que permitirá reducir el consumo energético de la Unión Europea en un 75 por ciento antes de 2020, según datos de la Comisión.
Ese ahorro equivale al consumo eléctrico total de Dinamarca y permitiría evitar la emisión anual de 14 millones de toneladas de CO2.
La propuesta, que aún debe ser debatida en el Parlamento Europeo, fija límites de consumo para la función de espera y de apagado de los aparatos utilizados en hogares y oficinas, unos límites que variarían según la funcionalidad de los mismos.
En concreto, los límites de consumo para el modo espera -que aparece normalmente denominado standby en los mandos de los aparatos- se fijaría en uno o dos vatios para el año 2010 en función del tipo de aparato; y se bajarían a 0,5 y 1 vatios para 2013.
Según la Comisión, los hogares y oficinas europeos están equipados con docenas de estos aparatos, por lo que la citada regulación reduciría de forma drástica el consumo energético y el montante de las facturas eléctricas.
Sólo en 2005, el consumo de los aparatos en modo de espera costó 7.000 millones de euros a sus propietarios en toda la UE, y generó unos 20 millones de toneladas de dióxido de carbono, según un estudio del Ejecutivo comunitario.
Asimismo, los límites temporales que propone la CE ofrecen un margen suficiente para que las empresas del sector se adapten a los nuevos requerimientos técnicos, que además son aplicables con la tecnología disponible actualmente.
Mientras tanto, los nuevos televisores planos, que en un principio deberían ser menos contaminantes al usar tecnologías de producción más modernas, parece que tienen un impacto mucho más grande sobre el calentamiento global de lo esperado.
Los fabricantes usan un gas llamado trifloruro de nitrógeno durante el proceso que, según un estudio publicado la semana pasada, podría ser 17.000 veces más nocivo que el CO2 como gas de efecto invernadero.
Michael Prather, director del instituto medioambiental de la Universidad de Calofornia y autor del estudio, reveló que la vida media de este gas es de nos 550 años, la producción mundial es ya de 4000 toneladas anuales, equivalentes a unos 67 millones de toneladas de CO2, y que se doblará el año que viene.
Al contrario que otros gases de efecto invernadero, el trifloruro de nitrógeno no está regulado ni contemplado en el Protocolo de Kyoto, ya que cuando se firmó, la producción de este gas era mínima.
Toshiba Matsushita Display Technology ya ha dejado de usar este gas en sus fabricas por si acaso.
Fuentes: Electrónica Fácil y The Guardian







