Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) cambió de estrategia y quiere ahora apostar fuerte por el mercado de la energía, en el que no descarta convertirse en un actor principal dentro de la reordenación que parece se avecina en el mapa eléctrico español.
Como primer paso, según explicó recientemente el consejero delegado de la empresa, Baldomero Falcones, el grupo prevé invertir cerca de 800 millones de euros en los próximos años en proyectos de cogeneración a partir de residuos urbanos.
Por otra parte, el grupo controlado por Esther Koplowitz estudia la compra de dos constructoras de infraestructuras en el sur de EE UU que sirvan de plataforma de crecimiento en el país a su filial Global Vía.
Nunca es tarde si el negocio es bueno. Ésa es la filosofía respecto a la energía de Falcones. Un sector en el que sus rivales (Sacyr, ACS o Acciona) ya tomaron posiciones de relevancia, pero que para el presidente de FCC tiene un enorme potencial, ya que en los próximos años la demanda y el crecimiento serán exponenciales.
En su condición de líder nacional de gestión de residuos urbanos, el modelo a replicar es el de las instalaciones Zabalgarbi (Vizcaya), que producen 100 megavatios a partir de basuras y de un ciclo combinado de gas. Las energías limpias, como la eólica o la solar, serán otras de las patas de la nueva división energética.
Aunque no desveló casi ninguna incógnita, Falcones afirmó que FCC no descarta comprar activos (centrales o plantas) que pudieran ponerse a la venta en un eventual proceso de concentración del mercado energético nacional.
Fuente: Diario de Navarra















