La decisión de Enagás de destinar 71 millones de euros en los próximos cuatro años para costear informes y estudios sobre la viabilidad de construir un enorme almacén subterráneo de gas en Reus y su entorno ha generado recelo y preocupación en los municipios afectados. El depósito se ubicaría en un territorio de 26.000 hectáreas que abarca Salou, Vila-seca y Constantí, en la comarca del Tarragonès, y Cambrils, Riudoms, Botarell, Les Borges del Camp, Montbrió y Reus, en el Baix Camp.
La Cámara de Comercio de Reus ha solicitado oficialmente información a Enagás. “Es la única manera de analizar el proyecto y evitar la desconfianza de la población“, explica Isaac Sanromà, presidente del organismo. Lluís Miquel Pérez, alcalde de Reus (PSC), también se ha pronunciado al anunciar que habrá un seguimiento del proceso y al advertir a la empresa de que, si opta por impulsar el depósito, “habrá que hablar de la seguridad y también de compensaciones“.
Los ayuntamientos de Riudoms, Cambrils y Salou se han definido en contra del almacén subterráneo. La Associació Hotelera Salou-Cambrils-La Pineda se mantiene a la expectativa, a la espera de los pasos que pueda dar Enagás. “La entidad se opuso al proyecto hace dos años cuando conocimos la posibilidad de que se llevara a cabo“, recuerda una portavoz de la asociación.
Prospecciones:
Josep Barberà, presidente de la asociación vecinal Reus Sud-Misericòrdia, asegura: “Haremos todo lo posible para impedir un equipamiento que consideramos perjudicial para los intereses de los habitantes de la zona“. Los vecinos de la urbanización Blancafort, también afectados, ponen el acento en la seguridad y no descartan aceptar el almacén si se garantiza que no comporta peligro.
Desde Enagás se habla de un proyecto embrionario y fuentes de la empresa han insistido en que aún “no hay nada decidido“. La Generalitat otorgó en el 2005 una autorización a Enagás para realizar hasta el 2011 prospecciones y sondeos en un territorio que abarca 26.000 hectáreas. El permiso para construir el depósito es competencia del Gobierno central.
La historia del proyecto se remonta a 1997, cuando se iniciaron los primeros estudios en el subsuelo del municipio de Reus por parte de la empresa gasística y en 1999 se levantó una torre de perforación. En el 2000 se constituyó una plataforma vecinal de oposición a los planes empresariales y comenzaron las movilizaciones. En el 2002 los trabajos se interrumpieron, aunque cuatro años más tarde, en el 2006, se reanudaron las prospecciones.
Fuente: Fedglp















