El pasado 18 de agosto, Marina Silva, finalmente abandonó el Partido de los Trabajadores, en el que llevaba militando 30 años, para afiliarse al Partido Verde, posponiendo todavía la decisión de presentarse a las elecciones presidenciales.
Marina Silva nació en la Amazonía, en Seringal Bagaço, una pequeña comunidad de caucheros de Acre, en una familia de 11 hermanos, tres de los cuales murieron siendo niños.
Sus vecinos más próximos vivían a una hora a pie a través de la selva. La ciudad más cercana, Rio Branco, estaba a 70 km y durante la estación de lluvias llegar hasta allí podía llevar una semana si el carro en el que se trasladaban quedaba atascado en el camino embarrado, cuenta Marina.
Su madre murió cuando Marina tenía 11 años y dos de sus hermanas murieron después de sarampión y malaria. A los 11 años comenzó a trabajar con su padre como cauchera. Salían de casa sobre las 5 y volvían 12 horas después. Para aumentar la productividad familiar, su padre cuidaba de un área de selva y Marina y sus hermanas de otra. Para evitar que fuese engañada o robada por los compradores de caucho, su padre le enseñó enseguida cuentas matemáticas simples para que pudiera defenderse.
Cuando cayó enferma de hepatitis, decidió ira a Rio Branco en busca de atención médica. Quería hacerse monja y estudiar. Así, en Rio Branco se matriculó en un curso para analfabetos adultos, trabajó como empleada doméstica y consiguió terminar la primaria. Durante las vacaciones, volvía a casa de su padre y le ayuda con el caucho.
Abandonó la idea de hacerse monja e ingresó a la facultad de historia, licenciándose a los 26 años. Fue en la Universidad cuando se unió al Partido Comunista Revolucionario, un grupo clandestino de oposción a la dictadura militar.
Durante ese periodo Marina conció a Chico Mendes, un cauchero que organizaba a los trabajadores para advertirles sobre los peligros de quemar y limpiar la selva y sobre el desplazamiento de las comunidades indígenas amazónicas.
Marina se unió a este movimiento, que realizaba manifestaciones pacíficas y la condujo a la militancia política. Después de ser elegida como concejal en Rio Branco, continuó con su carrera política hasta llegar a ser elegida diputada estatal y senadora, y al alcanzar la cartera de Medio Ambiente con Lula.
Su amigo Steve Schwartzman, director de política para la selva tropical del Fondo de Defensa Ambiental en Washington dijo de Marina que “es claramente la candidata ideal del movimiento ambientalista brasileño” a causa de su fuerte compromiso con la Amazonía.
“Marina forma parte de un movimiento que hace de la Amazonía y la deforestación y de la posibilidad de un modelo de desarrollo diferente un asunto nacional en Brasil, como nunca había sucedido“, dice Schwartzman.
La postura de Marina, diciendo que la deforestación por industrias brasileñas puede estar afectando al cambio del clima a nivel global fue aclamada por grupos ecologista de todo el mundo. Aunque la deforestación continúa, su tasa fue reducida significativamente entre 2004 y 2007.
Pero en 2008, Marina abondonó el cargo al frente del Ministerio de Medio Ambiente, culpando de su decisión al estancamiento dentro del gobierno de Lula de la política ambiental. Se había quedado cada vez más aislada dentro del ejecutivo a causa de sus críticas a algunas propuestas de presas hidroeléctricas y productos agrícolas modificados genéticamente.
Aún así, la mayoría de las políticas que Marina puso en marcha continúan funcionando, según los ecologistas.
Ella dio crédito a Lula, a quien considera un “héroe vivo“, por el progreso en la protección del medio ambiente en Brasil. Pero dice también, que el gobierno tiene que preservar los avances realizados.
“Fui afortunada en la conquista de algunos fines, pero estos fueron pocos para lo que Brasil y el mundo necesitan que hagamos” dijo la ex ministra.
Ahora, después de afiliarse al Partido Verde, tiene que aceptar o no la propuesta de éste de presentarse como candidata presidencial en las elecciones de octubre de 2010. Marina comparó la decisión de dejar el PT con la de abandonar la casa de sus padres para ir a Rio Branco hace 35 años.
De presentarse, Marina competiría con Dilma Rousseff por el voto femenino y el voto de izquierda. Según algunas encuestas, Marina cuenta ya con el 3% de la intención de voto, cuando aún no es candidata oficial y queda todo un año de campaña por delante.
Fuentes: Último Segundo y Público.pt
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