Los zoologicos Terra Natura, abiertos en Benidorm y Murcia, destacan por un nuevo tipo de experiencia en la visita a un parque de este tipo, la “Zooinmersión“, un diseño de hábitats que permite tomar contacto con los animales a través de barreras invisibles a los ojos del ser humano.
Terra Natura dice promover valores como igualdad, desarrollo sostenible, felicidad, sabiduría, crecimiento personal y amor hacia a los animales y la naturaleza.
“Buscamos el bienestar físico y emocional de los animales tanto a nivel individual como de grupo, mediante la comprensión de su naturaleza, de sus cuidados y necesidades como parte de un proceso integrado que involucre a animales, personas y que sea palpable por el visitante a través de un acercamiento hacia los animales que genere una sensibilización y aumente el grado de percepción positiva hacia cada especie animal“, dice su web.
Todo esto es muy bonito y, ¿quién no disfrutó de niño (si tuvo la oportunidad) de una visita al Zoo? Más aún si es un parque con “fronteras invisibles”, actividades innovadoras e imaginativas y habitats cuidados al milímetro.
Pero ahora en la Península nos encontramos en pleno temporal de viento siberiano. Si el pobre oso polar que ahora estará en su salsa, en verano lo pasa realmente mal a pesar de las duchas de agua helada, era previsible que en lo más crudo del crudo invierno, los animales centroafricanos lleguen incluso a correr peligro a pesar de los refugios.
En el parque Terra Natura de Murcia, la ‘Giraffa camaleopardalis‘ es tremendamente sensible al frío, como era de esperar, y los responsables han tenido que habilitar un sistema de calefacción para que sus ejemplares sobrevivan.
El plan ha consistido en habilitar dos aerogeneradores de aire caliente en el cobijo de las tres jirafas macho para que puedan disfrutar de una temperatura constante de entre 15º y 18º. Se preveé mantener en funcionamiento los aerogeneradores de aire caliente hasta dentro de dos o tres meses aproximadamente.
También se ha procedido al traslado de la pareja de ginetas (‘Genetta genetta’) al área de cuarentena de la clínica del parque, en el que hay varios focos de calor.
La parte positiva de la historia es que la tecnología de nuevo arregló el problema. No sólo nos hace la vida más fácil a nosotros, también a los animales.
Pero si nos preocupa que un seísmo tenga impacto en la reproducción de los pandas de Sinchuan, o que en verano se abandonen muchos perros, me parece igual de preocupante sacar ejemplares de sus habitats naturales para llevarlos a miles de kilómetros, en un espacio cerrado y donde ni la temperatura ni la humedad son las adecuadas para su bienestar.
Si además la fuente de energía para darles frío o calor no pudiera ser limpia, la contradicción se hace aún más evidente.
Fuente: Europa Press
Imagen: Giraffes