El sector de la aviación se ha comprometido a reduicr las emisiones contaminantes en un 50% para 2050, a través del uso de aviones que consumen menos y una mayor apuesta por los biocombustibles, ha anunciado hoy en la Cumbre de Copenhague la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).
En un comunicado divulgado esta mañana, la IATA anunció que las compañías aéreas van a invertir más de 1,5 mil millones de dólares en nuevos aviones más eficientes energéticamente para reducir, hasta el 2020, las emisiones de dióxido de carbono generadas por el sector. También se apuesta por una mayor utilización de biocombustibles para abastecer los vuelos comerciales, posibilidad que ya está siendo probada por cinco compañías aéreas con el objetivo de reducir las emisiones contaminantes hasta un 80%. Según la IATA estas pruebas deberían concluir en 2011.
Según Anthony Concil, portavoz de IATA, el sector de la aviación es responsable de una tasa considerable de emisiones globales a la atmósfera (según las fuentes de este sector, entre un 2 y un 3%) aunque sigue siendo una tasa mucho más baja que otras industrias del sector que no son tan criticadas por los ecologistas como la de la aviación comercial.
En la Cumbre de Copenhague, donde delegaciones de 192 países intentan llegar a un acuerdo legalmente vinculante que sustituya el Protocolo de Kyoto, ha habido ya varias protestas contra la cantidad de CO2 producida por la propia cumbre, incluyendo las emisiones generadas por los aviones privados salidos de todas partes del globo rumbo a Copenhague.
Hay que recordar que el CO2 no es un contaminante atmosférico, su presencia ha hecho posible que el aire atmosférico tenga la necesaria abundancia de oxígeno y sea respirable para los humanos. Tampoco es el CO2 emitido por los aviones el gas de más potente efecto invernadero. A la altura de emisión de la inmensa mayoría de los vuelos, el más potente efecto invernadero lo tiene el agua (de forma directa cono vapor y de forma indirecta como estelas de condensación).
Por tanto, hay que ver que tipo de emisiones corresponden a cada nuevo combustible cuyo uso se proponga para los motores de aviación.