Conforme el mercado de la energía solar se va trasladando paulatinamente de Europa a Estados Unidos y China, vemos que los modelos de negocio que ofrece encajan mejor con el modus vivendi de los grupos energéticos grandes, que basan su competitividad en la escala y, por tanto, están de momento centrados en la eólica a gran escala. Paralelamente a ese cambio, podemos observar que el discurso sobre la solar busca cada vez más diferenciación de los otros tipos de renovables.
Ninguna fuente de energía puede presumir de tener un impacto cero en la biodiversidad. Tampoco las renovables. La eólica puede alterar los patrones migratorios de aves y provocar protestas desde ámbitos rurales respecto al ruido o el estorbo del paisaje. Los biocombustibles se relacionan con la deforestación y la hidroeléctrica, la que aporta la mayor parte de la producción renovable, con la inundación de entornos y de hábitats locales llegando, en los extremos, a provocar desastres como la de la Presa de Tres Gargantas.
Este es el contexto en el cual los interesados en la industria de la energía solar hacen hincapié en el bajo impacto de esta tecnología en la biodiversidad. Según un estudio publicado el pasado diciembre, por encargo de la Agencia Alemana de Energías Renovables, el Ministerio del Medio Ambiente y empresas privadas, las granjas solares, «aparte de representar una parte importante de los suministros futuros de energía, puede ser un refugio para animales y plantas».
Otro punto a favor del bajo impacto en la biodiversidad de la energía solar sería su uso eficiente del suelo, ya que, se afirma, las granjas solares grandes se construyen en desiertos o tierra abandonada.
Finalmente, se destaca la poquísima necesidad de agua, solo requerida cuando haya que lavar los paneles por causa de tormentas de arena.
Voces más cautelosas apuntan a que existen muy pocos estudios sobre el impacto de la energía solar en animales y plantas. Y de los que hay, no todos son favorables. Según una de las investigaciones, los paneles solares simulan la superficie del agua y pueden confundir hasta 300 especies de insectos acuáticos que depositan sobre ellos sus huevos con el consecuente fallo reproductivo.
El reforzado discurso verde del sector de la energía solar también coincide con una paridad con la red (el punto en el que se iguala el coste de producir energía solar con el precio de referencia de la red eléctrica) cada vez más cercana en Europa y por tanto, de menos mercados de mentira en el ámbito de las renovables.
Fuente: EurActiv
Imagen: The Guardian