En los años 70, durante una visita fortuita a un aserradero, James Dyson se fijó cómo el serrín era separado del aire por unos enormes ciclones industriales. Se preguntó si ese mismo principio podría funcionar en las aspiradoras. Desmontó su aspiradora e improvisó una con unos ciclones de cartón. Después se puso a limpiar la habitación con su nueva aspiradora improvisada. Sorprendentemente, recogía más suciedad que su antigua máquina con bolsa. Ésta fue la primera aspiradora sin bolsa.
Años después Dyson defiende practicamente en solitario la necesidad de que la UE adopte una medida que obligue a disminuir el voltaje de los motores eléctricos utilizados en ellas. El ingeniero británico propone limitar los motores a 1100W en 2011 y 750W en 2014 (hoy en día, el promedio de consumo de energía de una aspiradora es de 1700W).
El 90% del impacto ambiental de una aspiradora se debe a su consumo eléctrico, mientras que el restante 10% se debe al proceso de producción.
Dyson asegura que puede conseguirse un rendimiento igual o superior con un motor un 50% más pequeño de la media actual del mercado:
Un motor más grande no implica necesariamente un mayor rendimiento. De hecho, los grandes motores están ya pasados de moda. La gente quiere una tecnología energéticamente eficiente y que funcione, no un simbólico gesto “verde” que realmente no aporte nada al medioambiente.
Cualquier avance en tecnología necesita su tiempo para desarrollarse. Nuestros ingenieros han pasado una década desarrollando un motor digital de alta eficiencia. El motor digital es mucho más pequeño y potente y, a diferencia de los motores eléctricos convencionales, no tiene cepillos y no produce emisiones de CO2
[...] de la aspiradora sostenible, Dyson presenta el secador de manos eco-eficiente como el más rápido, higiénico, eficaz, [...]