La glorieta de Bilbao es uno de los cruces principales de la capital madrileña. Punto medio de los bulevares que van desde Colón a Princesa, da acceso además a Malasaña, Chueca y Chamberí. El tráfico rodado siempre es denso y a pesar de no ser demasiado grande, cruzarla de un lado a otro andando puede llevar sus buenos 5 minutos.
Ayer jueves, dos responsables de esta redacción llegaron a la glorieta desde Malasaña y se dispusieron a cruzar al otro lado de Fuencarral, en dirección a Quevedo. Al llegar, observaron que se encontraba en la glorieta un grupo de la bicicletada organizada por Bici Crítica parado en un semáforo.
Uno de los participantes quiso inmortalizar el momento sacando una foto con el móvil con varias bicicletas en la línea de salida del semáforo de Carranza en dirección Colón. En ese momento el semáforo se puso en verde.
Este hecho (semáforo en verde y el tráfico bloqueado por el grupo de la foto) que no supondría problema alguno en lugares civilizados, en un lugar como Madrid puede llegar a ser dramático, incluso catastrófico.
Un automovil esquivó violentamente a los ciclistas provocando un vuelco general. Uno de los ciclistas dejó caer la bicicleta a sus pies, justo delante del coche más pegado a la mediana. En ese momento, este segundo vehículo pegó un acelerón cubriendo el escaso medio metro que separaba al ciclista del vehículo. La bicicleta quedó completamete cubierta por el coche.
En resumen, estuvo a punto de atropellarlo y lo que es peor, intencionadamente, por la simple razón de que tenía prisa. Queremos pensar que fue un amago, pero todos sabemos que ciertos amagos son peligrosos y pueden acabar realmente mal.
Después del susto inicial, los ciclistas golpearon el vehículo e insultaron al conductor. Algo lamentable pero provocado por un comportamiento irresponsable y agresivo.
Esta mañana, la que suscribe se dirigía al metro para ir a trabajar y tuvo que cruzar andando la estrecha calle Fuencarral (sólo un carril por sentido) por un paso de cebra, por supuesto.
Cuando puse el pie en el asfalto, el muñeco verde de los peatones empezó a parpadear, lo que no implica adoptar la precaución (o la norma) de detenerse al ser la calle tan estrecha y no llevar el símbolo ni dos segundo parpadando.
Pero tuve que saltar hacia atrás pues el vehículo que aguardaba, mirando atentamente al amable muñequito verde, pegó un acelerón al primer parpadeo y siguió camino, no atropellándome por los pelos.
Hace unas dos semanas, un vehículo de gran tamaño intentaba circular por las estrechas calles de Malasaña, más estrechas aún debido a obras de remodelación y andamios. Estos andamios por cierto, en el caso de la Corredera Alta de San Pablo con San Felipe se han comido completamente una de las aceras por lo que resulta bastante dificil caminar teniendo en cuenta la exagerada estrechez de la acera que queda libre.
El vehículo en este caso giraba con grandes dificultades desde San Felipe para entrar en la Corredera Alta. Tanto esfuerzo supuso, que la conductora no estaba dispuesta a frenar por la simple razón de que yo estuviera en ese momento delante de su coche tratando de ponerme a salvo en la acera.
También estuvo a punto de atropellarme. Aunque fuera a escasa velocidad, un vehículo de esa embergadura no creo que me hubiera hecho cosquillas. La señora no sólo no se disculpó sino que me exigió a gritos y de malos modos que me quitara de en medio. La calle era suya y no habíamos sido informados.
Tres episodios similares observados por la misma persona en dos semanas.
¿No está esta ciudad (con sus temperaturas extremas, su estres y su exceso de gente y tráfico) ya demasiado deshumanizada para que los conductores pierdan por completo el respeto por sus semejantes simplemente porque son más débiles al no estar protegidos por una carrocería de metal?
¿Qué tiene que pasarle por la cabeza a alguien para poner sus prisas por delante de la vida de otros?
“Madrid no está hecha para los ciclistas” dicen muchos, “es un hecho y hay que respetarlo“. Parece que tampoco está hecha para los peatones. Parece que hay que pertenecer a un cierto grupo (el de los conductores) para que se te respete en tu intención de llegar de un lado a otro.
Fuente: Redacción Ecoperiódico
Imagen: Ecoperiódico
Ni es problema de coches, ni de bicis.
Es un simple problema de estres, si pudieramos eliminarle seguramente se circularía mejor por no decir bien del todo. de hecho no recuerdo en que pueblo de Europa se circula sin pasos de peatones ni semaforos y han descendido los accidetes, esta claro que algo tan grande como Madrid sería más complicado aplicarlo, pero no imposible, si eliminamos el estres.