Después de varios días de incertidumbre, el gobierno húngaro empezó a hablar sobre el inminente derrumbe de los muros de la balsa de contención de residuos tóxicos. El drenaje controlado es una de las estrategias de las autoridades húngaras para evitar que una nueva fuga de vertido tóxico genere los mismos efectos catastróficos de la ocurrida la semana pasada.
El primer ministro precisó que podrían derramarse unos 500.000 metros cúbicos de lodo rojo y que esta vez sería más espeso que el vertido anterior, que llegó al millón de metros cúbicos y afectó a varias localidades próximas.
Como medida de precaución, las autoridades han decidido evacuar a 800 habitantes de la localidad de Kolontar y llevarlos a Ajka, según dijo el portavoz de la agencia húngara que gestiona la respuesta a los desastres, Tibor Dobson.
La agencia de noticias MTI informó que se está construyendo un nuevo dique de entre cuatro y cinco metros de alto en Kolontar. Además, indicó que las autoridades están listas para evacuar, si fuera necesario, la localidad de Devecser, donde viven 5.400 personas.
El Gobierno húngaro espera finalizar este martes el dique de emergencia para impedir nuevas fugas en la balsa de contención de residuos tóxicos.
Entre tanto el primer ministro, Viktor Orbán, tiene previsto anunciar, sobre la una de la tarde en el Parlamento, si cierra definitivamente la empresa Magyar Aluminum (MAL), propietaria de la presa de residuos abrasivos causante del vertido.
Fuente: JornalVS
Imagen: Europapress