Si hay un problema medioambiental sobre el que todo el mundo ha leído algo, sobre el que se ha discutido hasta la saciedad, ése es sin duda el agujero de la capa de ozono.
Por eso resulta especialmente gratificante que las emisiones globales de CO2 durante 2010 se hayan reducido de forma vertiginosa un 30% respecto del año anterior.
El dato, muy positivo, reposa sobre el crecimiento de producción eléctrica basada en energías renovables, con las energías hidroeléctrica y eólica a la cabeza.
La enorme reducción de emisiones de dióxido de carbono acontecida durante el pasado año vendría a apoyar las opiniones científicas que, hace ya meses, se aventuraron a decir que la capa de ozono estará restablecida a mediados de siglo.
Así, en el contexto de una concienciación creciente y con la vista puesta a más generación de electricidad renovable y redes inteligentes de consumo energético, el panorama de más energías renovables producidas de forma más distribuida y con un mayor respeto a la atmósfera y los recursos naturales configura un futuro más verde, más sostenible y, lo que es mejor, más vivible.
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Foto: Colegio Sabiduria