Finalmente, parece que los recortes de emisiones en vehículos de nueva construcción en la Unión Europea se aplicarán de forma progresiva entre 2012 y 2015.
Ya a principios del verano se discutía en Bruselas la nueva legislación en tanto a los niveles de emisiones de los coches nuevos. La presidencia eslovena puso entonces una cifra máxima de 95 gramos de CO2 por kilómetro recorrido, que se debería aplicar a partir del año 2020.
Pero el debate giraba entre las fechas más cercanas y cifras más altas. Un máximo obligatorio de 130 gramos por kilómetro en 2012. Actualmente, la media es de unos 158. El siguiente objetivo era llegar a los 120 gramos en 2020, objetivo realizable con mejoras en los neumáticos o en la eficiencia de los sistemas de acondicionamiento de aire de los vehículos.
Algunos países, especialmente aquellos con una industria automovilística potente, encontraron esas fechas demasiado ajustadas.
Al final, parece que se ha llegado a un acuerdo en relajar un poco las fechas y la primera fase, la reducción a 130 gramos, se aplicará definitivamente en 2015 para dar tiempo a la industria del automóvil a adaptarse. A partir de 2015, se podrían empezar a aplicar las sanciones económicas. En las primeras negociaciones éstas eran de 20 euros por cada gramo por encima del límite en 2012, aumentando progresivamente hasta 95 euros en 2015. Con las nuevas fechas seguramente también podrían modificarse tanto la cuantía de las multas como las fechas de aplicación.
Una vez se llegue a un acuerdo definitivo en qué cantidad se permite en 2015, se deberá empezar a discutir la siguiente fase: 95 gramos por kilómetro en 2020.
Fuente: Reuters