Desde finales del invierno pasado, los ambientalistas frikis del mundo esperan noticias de la partida del Plastiki el catamarán construído con 12.000 botellas de plástico con la idea de viajar de San Francisco a Sydney para denuciar la contaminación marina causada por los residuos plásticos, recordando que el plástico no es biodegradable pero sí reciclable.
El heredero de una de las fortunas más famosas del mundo, David Rothschild capitanea el proyecto y al parecer también el barco, a pesar de que realizó el aprendizaje técnico necesario para su aventura recientemente.
Uno de los hitos clave de la travesía será el paso por el gran parche de plástico del Pacífico, una gigantesca masa del tamaño de Alemania, compuesta por residuos plásticos reunidos allí por las corrientes marinas y que ya tendrá unos 100 millones de toneladas de peso. Un 80% proviene de tierra y un 20% de los barcos.
Las partículas de plástico flotante degradadas por el Sol se asemejan al zooplancton, estas son consumidas por las medusas, aves marinas y peces. En otros casos el plástico causa el estrangulamiento de las tortugas o la muerte de las ballenas, quienes yacen en las playas con el estómago repleto de botellas plásticas.
Además del parche de plástico, el viaje del Plastiki también denunciará los efectos de los ensayos nucleares en el atolón de Bikini (realizados a mediados del siglo pasado), y las consecuencias del calentamiento global en la isla de Tuvalú, que está siendo afectada por el aumento del nivel del mar.
A llegar a Sydney, el catamarán será destruido y reciclado. Hasta entonces la web del proyecto www.theplastiki.com ofrece un seguimiento completo del trayecto y acesso a las distintas partes del barco.
A pesar del color rosa (además de verde) que rodea el fantástico viaje, Rothschild es criticado por el detalle (al parecer contrastado) de que el plástico del catamarán no proviene realmente de botellas de plástico recicladas, sino de un tipo de polietileno reforzado derivado del material usado en la fabricación de botellas de plástico, que posteriormente Rothschild intentaría colocar a coroporaciones interesadas.
En relación a esto también está el hecho de que a pesar de su apellido y su herencia, Rothschild no ha gastado un céntimo de su fortuna personal en la fabricación del catamarán, gracias a un grupo de sponsors que incluye a Hewlett-Packard.
Fuente: El Espectador, National Geographic News
Imagen: National Geographic News


[...] Fuente: Ecoperiodico [...]