Los partidarios del decrecionismo abogan por una reducción drástica del consumo global, un cambio en la forma tanto de consumir como de producir, ya que en teoría, el ritmo de vida que está alcanzando la sociedad acabará rápidamente con los recursos del planeta.
Un claro ejemplo es la agricultura a escala industrial, que necesita de vastos campos de cultivo y enormes cantidades de agua.
Pero puede que se haya encontrado una solución a eso: si un contenedor de transporte marítimo puede reciclarse y convertirse en una casa, ¿por que no puede servir también para cultivar verduras?

Esto es exactamente lo que propone OrganiTech, una empresa de Delaware (EEUU).
OrganiTech ha estado desarrollando sistemas de cultivo hidroponico en invernaderos durante mucho tiempo. En el cultivo hirdoponico, el sustrato no es turba, ni se necesita tierra. Simplemente es una “cama” de agua con nutrientes. Las plantas crecen sobre una base de poliestireno, las raíces bajan hasta el agua y se alimentan de ella. Su sistema de “campo rotatorio” va moviendo las bases de poliestireno por el invernadero hasta que llegan a la zona de envasado, donde se retiran de su base, se corta la raíz y se envasa directamente.
No se necesitan pesticidas ni fertilizantes que contaminen los campos de cultivo.
El nuevo paso es trasladar estos cultivos hidroponicos hasta el interior de un contenedor de transporte, y añadiéndoles un sencillo sistema de control climático para que las plantas reciban luz y se renueve el aire, se ahorra una gran cantidad de agua y energía y las plantas, al no tener que gastar nutrientes en anclar-se en el terreno, crecen de forma rápida y sin ningún parásito.
OrganiTech llama a este nuevo concepto “fábrica de verduras”.
En lugar de fabricar componentes informáticos, nosotros fabricamos lechugas.
Según el proyecto de Lior Hessel, presidente de la empresa, estos contenedores-invernadero se pueden controlar sencillamente con un sistema robotizado que haría todas las labores, tanto de mantenimiento como de recolección. Al poder almacenarse en casi cualquier sitio y de forma vertical, permiten la fabricación de vegetales también en casi cualquier sitio, independientemente de las condiciones climáticas o de terreno de la zona, permitiendo reducir el coste tanto de espacio, personal como de transporte del producto final y que las comunidades que usen esta tecnología no reciban grandes impactos del mercado global ni del cambio climático.
Aunque alguien pueda considerar esto como un sistema antinatural, podría ser la solución para lograr abastecer a la sociedad de productos alimentarios frescos, de un modo barato, sostenible y muy respetuoso con el medio ambiente.
¿metodo respetuoso? ¿cuanta energia electrica
hace falta para cultivar esas verduras?