El lider del Partido Democrático de Japón tomará posesión este mes tras la clara victoria en las elecciones generales de agosto. Yukio Hatoyama será en breve el nuevo Primer Ministro y no ha querido tardar más en anunciar que pretende reducir las emisiones de gases de efecto invernadera un 25% para 2020 desde los niveles de 1990.
El Primer Ministro saliente, Taro Aso, se había comprometido a reducir las emisiones un 8% con respecto a 1990. La decisión del Partido Democrático ha sorprendido a pesar de encontrarse en el programa electoral, aunque establece una delicada condición: todo depende de los compromisos que los países adopten en la Convención de la Organización de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se celebrará en diciembre en Copenhague.
Dicha Convención, aparece últimamente hasta en la sopa, y es inevitable preguntarse si de verdad se obtendrán los resultados anunciados o sólo será una convención más. No obstante, la condición de Japón es comprensible. Su apuesta es muy alta y no quieren ser los tontos del globo quedándose solos ante tamaño sacrificio.
En la interna, Hatoyama ya ha encontrado resistencias importantes en los sectores empresariales. El sector automotriz se plantea ya un boicot serio a la iniciativa y alega que lo que toca ahora es concentrarse en salir de la crisis económica y no reducir emisiones.
Aunque no le sirva de mucho, los que no se cortan en elogios, como era de esperar, son los funcionarios para el clima de la ONU. El de mayor rango de todos, Yvo de Boer, que había recomendado a los países industrializados una reducción para el 2020 de entre el 25 y el 45%, ha dicho que con esta iniciativa “Japón asumirá el liderazgo de los países industrializados en lo que se refiere al combate del cambio climático“.
El plan japonés para reducir este 25% pasaría por modificaciones en las viviendas, subvenciones para paneles solares y la introducción de energías limpias en la industria automotriz.
Hotoyama señaló que ve necesario pedir un esfuerzo a los países en vías de desarrollo aunque también añadió que los países ricos deberían ayudarles en esta empresa, pues entiende que una operación de reducción supone el doble de esfuerzo y sacrificio para países aún emergentes.
Japón es la segunda economía del mundo y el quinto emisor de gases de efecto invernadero. En 2008, estas emisiones subieron un 16% por encima de los objetivos planteados por Kioto, por lo que Japón ha estado bajo una fuerte presión internacional por parte del movimiento ecologista institucional e informal.
Fuente: BBC
Imagen: The Guardian