A Nicole Kuepper le regalaron un kit de energía solar a los 10 años. Trece años después, Nicole ya ha ganado dos premios Eureka, que otorga el Museo de Australia, por sus investigaciones en esta tecnología.
Su ultimo descubrimiento: una forma simple y barata de producir células solares con la ayuda de un horno para pizzas.
Las células foto-voltaicas actuales son muy caras y requieren centros de producción muy sofisticados y pulcros. Kuepper cree que es necesaria una nueva mirada para conseguir que el proceso resulte mucho más barato y se pueda realizar tranquila y directamente en las zonas donde se necesitan estos componentes, en los países en desarrollo.
Lo que empezó con una sesión de brainstorming, ha terminado con el concepto iJET, unas células solares de bajo coste, que requieren temperaturas mucho más bajas y que pueden producirse con impresoras de inyección de tinta y hornos para pizza.
Quizá se tarde unos cinco años en hacer viable comercialmente esta nueva tecnología y empezar a instalarla. Kuepper avanza que las células resultantes tendrán la calidad suficiente como para instalarse en cualquier parte del mundo, rompiendo de esta forma el conocido esquema de mandar al tercer mundo las sobras del mundo desarrollado, ya sean medicamentos, componentes electrónicos anticuados, gafas usadas o hasta ropa de segunda mano.
Si finalmente la tecnología investigada por Nicole Kuepper sale adelante, uno no puede dejar de soñar en las aplicaciones que podría tener, por ejemplo juntándola con la tecnología del fabbing, y poder imprimir sus propios paneles solares.







