Pilar y Amparo nos plantearon un taller en el que el desafío era volver a sentirse un niño para aprender descubriendo. Huerto Alegre es un proyecto de renovación pedagógica que desde hace 20 años en Granada busca educar para la sostenibilidad. Según su experiencia la mejor forma de educar a los niños no es adoctrinarlos sino hacerlos aprender descubriendo y experimentando.
Una de las dinámicas planteadas en el taller hicieron reflexionar a los asistentes acerca de lo que es la sostenibilidad para cada uno, lejos de las definiciones más técnicas. Cada participante del taller contó al resto que comportamientos propios consideraba sostenibles y cuales no.
Como segundo ejercicio de reflexión los asistentes se dividieron en 4 grupos cada uno de ellos correspondiente a una de las partes de la casa salón, cocina,
baño y dormitorio. Cada grupo contabilizó los electrodomésticos que se utilizan normalmente en su parte de la casa, lo que les sirvió para darse cuenta de la cantidad de electrodomésticos que usamos es nuestro hogar y que nunca nos planteamos. Posteriormente el reto fué intentar reducir al mínimo imprescindible los aparatos que usamos en cada parte de la casa sin perder por ello confort. Al final los asintentes concluyeron que podrían renunciar a la mayor parte de los aparatos que hoy en día utilizan y que aquellos que son imprescindibles como el frigorífico y la lavadora pueden ser cambiados por unos más eficientes.
Al final del taller se exibieron una serie de “cacharros solares” utilizados normalmente por Huerto Alegre para su labor de concienciación a los niños. Hornos, cocinas solares, hervidores de agua destiladores todos hechos con materiales reciclados y perfectos para demostrar que hay otra forma sostenible de vivir.















