La Larga marcha del riesgo ambiental
A 12 de agosto de 2007 chatarrero New Flame abordó al petrolero Torm Gertrud. Este pasado fin de semana la marejada frente a las costas de Algeciras acabaron hundiendo la popa del New Flame sin que las maniobras de rescate emprendidas llegaran a buen fin. Los tanque de fuel del barco chatarrero comenzaron un nuevo vertido que alcanza a las playas españolas. El New Flame era un carguero del tipo bulk carrier de 26.800 toneladas brutas con propiedad registrada a nombre de Gladiator Navigation SA, con bandera panameña y Transmar Shipping SA como agente. Detrás del entramado hay una naviera griega con sede en el 131 de la calle Praxitelous en el puerto de El Pireo. El barco construido en 1994 tocó fondo tras la colisión el 12 de agosto y acabó partiéndose. Una historia que resuena a nuestros oídos.
Afortunadamente el Torm Gertrud no sufrió mayores daños y tras el abordaje 37.000 toneladas de fuel que transportaba fueron trasvasadas a otro barco. Frente a las costas de Algeciras pasan 100.000 barcos al año. Millones de toneladas de fuel. Muchas de esas toneladas son de productos prohibidos como el fuel pesado, y navegan en cascos obsoletos.
Una combinación explosiva
Los penosos antecedentes de vertidos de combustible sobre las costas españolas incluyen la crisis del Prestige. El 13 de noviembre de 2002 el buque Prestige, matriculado en las Bahamas, cargado con 77.000 toneladas de fuel-oil pesado, se partió en dos frente a la costa de Galicia, derramando una parte sustancial de su carga. Los partes técnicos estiman que las secciones de proa y popa, que yacen a una profundidad de 3 500 metros, contienen 13 300 toneladas y 900 toneladas de hidrocarburos respectivamente. El barco, con un registro bruto de 44.000 toneladas y una capacidad de carga de 100.00 había sido construido en 1976 en Japón. Desde luego era 18 años más viejo que el New Flame.
El tanque, un monocasco que llevaba años en las listas negras de las principales petroleras iba cargado con 76.973 toneladas de fuel oil del tipo M-100, procedente de Rusia y Letonia aunque su lugar de extracción pudo haber sido Irak, cuando el día 13 de noviembre comenzó a escorarse a 28 millas de Finesterre. El barco bajo bandera de conveniencia tripulado por marinos mal pagados y peor entrenados al mando de un capitán experimentado de nacionalidad griega, fue objeto de las arbitrarias decisiones del Ministerio de Fomento entonces bajo la batuta de Francisco Alvarez Cascos. Se partió en dos y se hundió a 250 kilómetros de Galicia el 19 de noviembre de 2002. Los restos, con cerca de 14.000 toneladas de fuel, reposan a 3.600 metros de profundidad, el 94,5% en la proa.
La empresa gestora era la Universe Maritime (Grecia), y la carga pertenecía a Crown Resources, con sede en Suiza, integrada en el consorcio ruso Alfa Group. Universe Maritime es según el Lloyd’s Register parte de un entramado de sociedades en la cual está incluida la gestora del barco, Mare Shipping registrada en Liberia. El grupo naviero es parte de la sucesión del magnate griego John Coulouthros muerto en 1981 y al frente de ella está Effie Coulouthros.
El dato relevante respecto al riesgo potencial que atenaza a las costas españolas de forma permanente es la combinación de empresas petroleras que se dedican al trading de fuel pesado y origen poco claro, que está marginado del núcleo del comercio internacional de petróleo, con navieras que explotan buques viejos, sino obsoletos, brindando servicios de transporte a tarifas reducidas. Es lo que los abogados marítimos califican como “una combinación explosiva entre el transporte de productos peligrosos en cascos sub standard” que están en el origen de las peores catástrofes marinas contemporáneas.
La vía judicial del Prestige
Algunos de los más prestigiosos despachos de abogados maritimistas españoles consideran que la estrategia judicial del Estado español en el litigio por el desastre del Prestige cometió el error de avanzar por la vía penal entre otros contra la empresa calificadora American Bureau of Shipping quien hizo una inspección positiva del buque. Entienden que la única vía real de recuperación era la vía civil. Entretanto, Crown Resoruces reclamó y obtuvo que el seguro pagara la carga, y Mare Shipping cobró el seguro del casco: 7 millones de dólares. Como es lógico, nadie reclamó el fuel recuperado del casco del Prestige…para qué. El serguro ya se había cobrado.
Sin embargo, a lo largo de 2007, el juzgado de Corcubión que entiende en la causa del Prestige abrió una vía legal para que la antigua Crown Resources sea declarada responsable civil. Según informa La voz de Galicia ERC Trading, la actual firma pantalla del «holding» ruso, estaría en plena liquidación en el cantón suizo de Zug.
España intenta por tres vías que los presuntos responsables del vertido del Prestige paguen por los daños. Por un lado, con el embargo de 87 millones y la imputación al armador, un proceso que ahora está en vía muerta en Grecia. Por otro, con la demanda de 1.000 millones de dólares en Estados Unidos contra la empresa -American Bureau of Shipping (ABS)- que dio el visto bueno técnico al petrolero. Ahora, la Abogacía del Estado ha iniciado un nuevo proceso consistente en abrir la posibilidad de que también la propietaria de las 77.000 toneladas de fuel -Crown Resources, hoy ERC Trading- pague parte de los daños de la catástrofe si finalmente se considera que es responsable por omisión de la elección del barco para el transporte de fuel desde el puerto de San Petersburgo (Rusia) hasta Gibraltar o Singapur.
En su momento, la declaración como testigo de Cathy Condy, principal intermediario de Crown Resources con el armador del Prestige y la operadora (Universe Maritime), no brindó suficientes indicios para actuar contra la fletadora por la vía penal. No obstante ello, la vía civil queda en pie en España en la instrucción de delitos contra el medio ambiente, abre la puerta para que la empresa heredera de la disuelta Crown Resources compense por los daños de su asociación temeraria con la naviera del Prestige.
Pocas dudas pueden caber de que el principal riesgo de nuestras costas son las asociaciones entre navieros y petroleros faltos de escrúpulos. Por si alguien albergase dudas, van aquí algunos datos.
Crown Resources pertenece al Alfa Group. Este último es un conglomerado ruso sumamente controvertido con una frondosa historia de prácticas empresariales cuestionables acusada en alguna oportunidad de montar esquemas ilegales para sus negocios.
La empresa del grupo denominada Alfa Eco es mencionada explícitamente en el informe Volcker -encargado por Naciones Unidas- por haber pagado sobornos por 2,3 millones de dólares a funcionarios del Gobierno de Saddam Hussein en Irak. TNK, una petrolera de la cual Alfa tenía un 50% adquirió Yugraneft a la canadiense Norex Petroleum en 2001 en medio de un despliegue de 20 hombres armados. El caso judicial de esta “adquisición” sigue vivo en una corte judicial de Estados Unidos.
En 1999 TNK utilizó una táctica de dilución de participaciones accionariales para hacerse con el control de la petrolera Chernogorneft. British Petroleum Amoco -acciomnista de Chernogorneft- se opuso a la maniobra ilegal . La batalla se resolvió con un acuerdo extrajudicial al ceder TNK en sus pretensiones.
El vasto imperio de Alfa Group, que incluye al tristemente célebre Alfa Bank, y fue fundado por el ahora magnate Mijail Fridman hace frente en una corte de Nueva York a un juicio que involucra a la petrolera estadounidense RSM Production Corporation. Se acusa a Fridman de haber sobornado a un funcionario del gobierno de Grenada para la obtención de licencias para la prospección de petróleo.
¿Una cuestión de solvencia?
Está claro que la posibilidad de encontrar solvencia en el entramado societario de los dueños de la carga es complejo si se toma a la empresa como un hecho aislado. Pero Crown Resources, incluida en el holding Alpha Group del magnate ruso Mijaíl Fridman, se rebautizó ERC Trading justo después del accidente del Prestige , con el objetivo de burlar eventuales demandas judiciales. Entonces también se diluyeron los lazos con la matriz del grupo, propiedad de uno de los multimillonarios rusos más jóvenes: Fridman sólo tiene 42 años. El Grupo Alfa, de su propiedad, es un entramado colosal al cual, si algo no le falta, es dinero. El grupo ha apelado a suspender toda actividad de ERC Trading y a liquidarla. para evitar riesgos judiciales.
Entretanto el 9 de noviembre de 2007 la jueza instructora de Corcubión envió las últimas comisiones rogatorias para la cooperación judicial internacional en el caso Prestige, según informó el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Se trata de las notificaciones a la propietaria de la carga -ERC Trading- y a la aseguradora -London P&I Club- para advertirles de que pueden ser consideradas responsables civiles por los daños causados por el vertido.







