El presidente ugandés, Yoweri Museveni, ha resucitado un controvertido plan para convertir los bosques tropicales del país en plantaciones de caña de azúcar.
Este mismo plan salió a la luz por vez primera en Octubre, lo que provocó una ola de protestas violentas en las calles y tres muertos, incluyendo un ciudadano de orígen indio que fue linchado por los protestantes.
El plan de Museveni consiste en vender 7.100 hectáreas de la reserva de bosque tropical de Mabira a la empresa privada Metha, una de las mayores productoras de caña de azúcar de Uganda propiedad de una familia indo-ugandesa, para favorecer la expansión y el aumento de la producción.
Este problema debe ser resuelto. Si no industrializamos el país, ¿cómo vamos a conseguir proporcionar empleos a la juventud?
Con estas declaraciones, y tachando a los opositores del plan de “charlatanes y criminales”, Museveni no gana precisamente apoyo a sus planes. Se rumorea que las intenciones del presidente son tan impopulares, que el mismo parlamento, dominado ampliamente por su partido, se opondrá.
Los opositores aseguran que la destrucción de una cuarta parte de la reserva de Mabira amenazará las especies de aves y simios que la habitan, secará algunos de los afluentes del Lago Victoria y hará desaparecer uno de los sistemas de ayuda contra la contaminación del lago por parte de dos de las ciudades más industrializadas del país, situadas muy cerca de la zona.
También se asegura que el valor de la zona boscosa que se quiere talar es de unos 170 millones de dólares, y que podría explotarse de manera sostenible en vez de dedicar el suelo a la caña de azúcar, situación que podría aportar a Mehta unos 11 millones de dólares anuales con una producción de 35000 toneladas de azúcar.
Fuente: Reuters







