La patronal europea lanzó una contundente diatriba contra los planes energéticos de Bruselas, que aspiran a triplicar antes de 2020 la producción de energías renovables y reducir en un 20% las emisiones de CO2.
BusinessEurope teme que la iniciativa reduzca la competitividad de la industria europea y que la apuesta por energías de origen solar o eólico disparen la factura de la electricidad.
El presidente de los empresarios, el francés Ernest-Antoine Seillière, así lo expresa en una carta dirigida al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso:
La combinación de un mercado de emisiones reforzado y de unos objetivos elevados para renovables puede tener un tremendo impacto directo e indirecto en las industrias con uso intensivo de energía.
La patronal cree que el objetivo de elevar antes de 2020 al 20% las cuota de mercado de las renovables (desde el 7% actual) será ‘muy costoso’. Y alerta contra la tentación de las autoridades públicas de lograrlo a base de incentivos carentes de lógica económica.
Daniel Cloquet, director del departamento de Industria de BusinessEurope, subrayó ayer en una rueda de prensa conjunta con Seillière, que al final, es el usuario de la electricidad el que paga en los recibos esas ayudas.
Cloquet recordó que en Alemania, un país que lleva años incentivando la energía eólica, ya se ha tenido que descontar a algunos sectores el elevado coste adicional derivado de esa promoción.
Las energías renovables, según los empresarios, deberían someterse poco a poco a las leyes del mercado. Mientras se alcanza esa fase de madurez, BusinessEurope propone que se armonicen a nivel comunitario los incentivos que reciben.
Seillière también reclama a Barroso que la CE autorice el comercio de los llamados títulos de Garantía de origen, un mecanismo que permitirá a los países con menos potencial en energía eólica o solar completar su objetivo de renovables comprando en otro Estado la electricidad procedente de esas fuentes. Los expertos del sector esperan que la CE incluirá la creación de ese mercado cuando el próximo mes de enero asigne la cuota de renovables que debe lograr cada país como contribución al objetivo global del 20%.
Las demandas de la industria también se extienden al mercado de derechos de emisiones, cuya revisión se llevará a cabo también en enero. Seillière se mostró ayer ‘muy preocupado’ por la idea de la CE de introducir la subasta de esos derechos. Cloquet calcula que en el caso de industrias como la papelera, el coste de adquisición podría alcanzar el equivalente a su facturación anual o incluso superarlo.
En todo caso, BusinessEurope considera que tanto el objetivo de renovables como el de reducción de emisiones son inalcanzables si no se mejora la eficiencia energética en el consumo industrial y doméstico. Y cree que esa debería ser la prioridad de la CE.
Fuente: FEDGLP















