Hasta ayer, las termitas se consideraban básicamente una plaga. Ahora, también podrían ser una de las soluciones al problema energético del planeta. Un grupo de científicos de Estados Unidos acaba de secuenciar el ADN de los microbios que hacen posible que conviertan la madera en alimento, un trabajo que podría proporcionar biocombustible en el futuro.
Las termitas, por si solas, no son capaces de digerir completamente la celulosa de la madera. Al igual que las vacas, estos pequeños insectos tienen cuatro cavidades estomacales, cada una con unos micro-organismos complejos que forman un círculo simbiótico. Estos microbios son los responsables de convertir la celulosa de la madera de la que se alimentan las termitas en “combustible”, rompiendo las paredes celulares de la celulosa.
Tras este descubrimiento, el siguiente paso sería averiguar los procesos metabólicos por los que se digiere esta celulosa, para luego poder sintetizar estos enzimas para poder acelerar el proceso de producción de biocombustibles
Eddy Rubin, director del Instituto DOE JGI que ha realizado la investigación, no lanza aún las campanas al vuelo.
Sabemos que lograr adaptar estos resultados científicos a un sistema industrial para que pueda ser útil es un objetivo que aún está muy lejos. Conseguir que haya fábricas de biomasa capaces de producir biodiesel de forma rentable y más eficiente que las termitas es otra historia. Antes debemos definir qué genes están implicados en el proceso, y este es un paso esencial para lograrlo.
Para llegar a una producción de biofuel a partir de biomasa a la escala necesaria para el consumo humano, aún se deben descubrir muchas cosas sobre el funcionamiento del proceso a escala de termita.
Fuente: El Mundo















