Los activistas ingleses y los líderes de la oposición cuestionaron a su gobierno el hecho de no imponer límites más severos a las emisiones de gases de efecto invernadero.
La ley del cambio climático británica mantendrá la reducción del 60% para 2050, pero no incluirá la contaminación del trafico aéreo ni del marítimo. Hilary Benn, secretario de medio ambiente, comentó que se creará un nuevo comité para deliberar sobre el posible aumento de estos límites, y si se deben incluir otras fuentes de emisiones de gases contaminantes, como ya han pedido las organizaciones ecologistas y los científicos.
Este comité será independiente del gobierno y tendrá el poder de obligar a los diferentes ministros a aceptar sus consejos.
Tony Juniper, director ejecutivo de Amigos de la Tierra, se alegra por esta nueva ley, pero tampoco está satisfecho al 100%:
La ley necesita retro-alimentarse para ser efectiva y hacer que los recortes en las emisiones sean los que necesitamos y los que nos aconseja la ciencia. Es absurdo que el gobierno intente marcar estos objetivos para los próximos 15 años basándose en datos obsoletos.
David Nussbaum, director de WWF-Reino Unido, tampoco está muy contento:
Si el Reino Unido y las otras naciones desarrolladas reducen sus emisiones en un 60% en lugar de llegar al 80%, el planeta aún se enfrenta a una subida de 4 grados, lo que comportaría un impacto desastroso para la población y la fauna. La efectividad de la nueva ley podría ser muy poca si no se incluyen las emisiones provenientes de la aviación.
Fuente: The Guardian















