La Canciller alemana Angela Merkel lleva tiempo intentando convencer a los Estados Unidos y el resto del mundo que deben reducir sus niveles de emisiones de gases de efecto invernadero.
Pero en cuanto se trata de su propio país, Merkel se sacó de la manga una medida que podría reducirlos de forma rápida: limitar la velocidad en las autopistas. Una medida que los constructores alemanes rechazan de pleno, ya que para ellos llevaría hacia una perdida de puestos de trabajo y dañarían la imagen del país, que se caracteriza por tener límites de velocidad solamente en la mitad de sus autopistas, de hecho se puede conducir tanrápidamente como se quiera o pueda en la mayoría de ellas.
Cuando sus socios Social Demócratas de gobierno intentaron empujar una moción para limitar la velocidad a 130 km/h los sábados, Merkel pisó el freno. No se hará mientras ella esté.
Justo antes de darse a conocer al Premio Nobel de la Paz de este año, el cual “riñó” a Alemania por no imponer límites en la velocidad, Merkel declaraba que:
Un sistema moderno de control del tráfico es lo que hay que hacer. Un sistema que permita que se pueda conducir rápido a ciertas horas del día, pero que reduzca la velocidad en otros momentos.
De esta forma quedó bien ante el lobby de los constructores…pero luego rechazó la propuesta de sus socios, solamente 24 horas después, finalizando el debate incluso antes de que empezara.
Intentar convencer a otros de que reduzcan sus emisiones siempre es mucho más fácil que hacerlo en casa.
Fuente: Reuters







