El pasado mes de Abril, la ciudad norte-americana de San Francisco prohibió las bolsas de plástico en los supermercados, el agua embotellada en algunos restaurantes y también las bandejas de poliestireno típicas de los restaurantes de comida rápida.
En un nuevo paso, la ciudad ha pensado en reciclar todos los aceites vegetales residuales de los 2600 restaurantes para convertirlos en biodiesel. ¿El objetivo? Reducir en un 20% el combustible que usan los autobuses de la ciudad.
Las grasas y los aceites han significado un problema enorme para el sistema de alcantarillado de nuestra ciudad. Cuando no se retiran de forma adecuada, pueden llegar a formar aglomeraciones en las tuberías. El flujo de aguas residuales se interrumpe y eso provoca malos olores, atrae ratas entre otras cosas. Todo esto genera costosos problemas de limpieza.
Este problema no solo lo tienen en San Francisco. Cualquier restaurante con freidora genera litros de aceite residual. Por lo general, este aceite lo retiran empresas químicas, que lo procesan y lo incorporan a diferentes productos, como piensos para animales o cosméticos. Pero no todo el aceite se retira del mismo modo. En muchos casos, simplemente se tira por los desagües.
El caso es que es relativamente fácil convertir estos residuos en combustible. Según Lewis Harrison, oficial de la Comisión de Servicios Públicos de San Francisco, se podrían conseguir mas de 3 millones y medio de litros de combustible a partir de los aceites de los restaurantes, lo que es mas que suficiente para suministrar biodiesel a toda la flota de autobuses de la ciudad.
A parte de esto, gracias a estos mas de 3 millones y medio de biodiesel reducirían 9800 toneladas de CO2 emitido a la atmósfera cada año.
Por estas razones, la CSPSF espera que los autobuses de la ciudad funcionen gracias al biofuel a finales de este año.
Fuente: Green Options







