La consultora norteamericana TerraChoise ha presentado un estudio en el Contreso de EE.UU. sobre el etiquetado “ecológico” en ese país.
El estudio concluye que nada menos que el 98% de los productos etiquetados así no son ecológicos o “utilizan la denominación de forma engañosa” que es más o menos lo mismo.
En los 4.000 productos de consumo utilizados por la consultora para el estudio, en casi la totalidad de ellos la etiqueta ecológica estaba claramente injustificada o bien era imposible su verificación.
TerraChoise destaca que en los Estados Unidos hay unas 300 certificaciones diferentes, que subidas al carro de la moda verde, producen una gran confusión en el consumidor debido a la inexistencia de una unificación y sobre todo a la utilización de demasiados términos relacionados: ecológico, biológico, natural, reciclable, respetuoso con el medio ambiente, monkey friendly…
Además del alto número de términos, las autoridades aún no han establecido regladamente que requiere cada producto para poder utilizar cada uno de ellos, por lo que se aplican sin control y, al parecer, sin mucha ética.
En 2008, un tercio de los nuevos productos que aparecieron en el mercado americano decían ser “naturales”.
El Congreso estadounidense, ha declarado estar dispuesto a tomar medidas para que los usuarios reciban al respecto una información adecuada y veraz.
En los países de habla hispana, la situación sea posiblemente similar. El desconocimiento y la confusión entre términos como ecólogico, bio o natural son patentes. Los mismos vendedores de fibras “ecológicas” para la industria textil reconocen en muchos casos que no lo son realmente o que en algún momento del proceso se introduce (por comodidad o rentabilidad) un elemento que echa al traste el caracter ecológico del producto.
Hace falta un poco de realismo. Puede que no estamos preparados para producir productos enteramente ecológicos pero una aproximación siempre es positiva. Mientras se avanza, el consumidor merece transparencia y honestidad.
Fuentes: Ecodiario y Ecoperiódico
Imagen: Treehugger