El Foro de Davos, que comienza mañana, quiere poner su granito de arena en la lucha contra las emisiones de efecto invernadero, decidiendo este año prohibir las limusinas más contaminantes. Como era de esperar ante lo que podría considerarse las migajas de los ricos, los ecologistas no están muy convencidos de esta buena voluntad climática.
El Foro Económico Mundial suele ser escenario para las más lujosas y altas cilindradas que empresarios y políticos utilizan para trasladarse de un hotel a otro o al centro de congresos. Al fijar el límite en 230 gramos de CO2 por kilómetro, los organizadores del Foro se están mostrando tolerantes, ya que la medida se limita a los vehículos que más contaminan.
Varios modelos de marcas alemanas que habitualmente pasean su glamour durante el Foro están por debajo del nivel permitido.
Pero a pesar de eso, los asistentes VIP, como los jefes de estado y de gobierno estarán exentos de cumplir esta norma. Algunos incluso, tomarán como otros años un helicóptero para llegar desde el aeropuerto más cercano, que es el de Zurich.
Los asistentes más responsables pueden optar por viajar desde Zurich en tren, haciendo trasbordo y disfrutando apaciblemente de las vistas de la montaña.
No es fácil calcular la huella carbónica de Davos (que durará del 27 al 31 de enero). Implicaría contabilizar los viajes de avión de más de 2.500 participantes de 90 países distintos, así como centenares de periodistas llegados de todas partes y el transporte en camiones de decenas de toneladas de materiales y alimentos. Es complicado, y parece que todavía nadie se ha decidido a hacerlo.
“Estaría bien que las empresas dijesen alto y claro que quieren un encuadramiento político para las alteraciones climáticas. Es importante que las empresas participen“, comentó Aron Cramer, director de la asociación Business for Social Responsibility.
Bruno Heinzer, de Greenpeace Suiza, más negativo, afirma: “El objetivo de Davos no es salvar el mundo sino salvar las empresas“.
A pesar de las críticas, un portavoz del Foro subrayó que las medidas restrictivas sobre los vehículos son apenas “un primer paso“. Por ejemplo, aumentará la frecuencia de los autobuses que hacen el trayecto entre la estación y el centro de congresos para transportar a participantes y periodistas.
Fuente: Ecosfera
Imagen: Limusina.net