A principios de mes, la feria de productos ecológicos y consumo responsable, Biocultura, se celebró con 700 expositores y 14.000 productos certificados.
La agricultura ecológica en general y el vino natural en particular crean gran espectación y como no sólo de pan vive el hombre, en lugares como el Ecocentro de la calle Esquilache de Madrid, podemos encontrar desde champús anticaspa hasta objetos para la decoración del hogar, pasando por el restaurante ecológico o la tienda de cosmética.
Cerca de El Bierzo, en León, está La Ecoposada, una casa de campo rehabilitada pra el turismo rural que cuenta con 9 habitaciones con baño, calefacción de bio-masa, salón para actividades y cursos y alimentación biológica, además de la posibilidad de realizar actividades como senderimo, rutas a caballo o bicicleta.
MMT, presentó este año su Ecopóliza: por cada póliza contratada la compañía planta un árbol, regala al tomador una bicicleta para los trayectos cortos así como un curso de conducción eco-responsable con el ex-piloto Emilio de Villota.
Estos son sólo algunos ejemplos. Hoteles, materiales de construcción, alimentación, vino y cava, cosmética, decoración, ropa, lámparas, ordenadores, coches y hasta pólizas de seguros. Hoy día, con un pequeño esfuerzo extra y pagando algo más podemos consumir verde en casi cualquier sector.
Por tanto no hay excusa. Con una tasa de paro en España cercana al 19% y con 40.000 pequeños comercios cerrados a un ritmo de 100 cierres por día, seguir consumiendo (para aquel que aún pueda) se ha convertido casi en una responsabilidad.
Por eso, la celebración del Día sin compras no toca este año, al menos con ese planteamiento. El consumo responsable es muy positivo, así como el ecológico pero no el consumo local, que en muchos casos supondría dejar de comprar tomates a Marruecos o soja a Argentina, lo que puede afectar gravemente sus economías.
Y sobre todo, en tiempos de crisis, consume verde, pero consume.
Imagen: Sabores mitológicos
lo de consumir “verde” pero traerlo del otro lado del mundo no lo entiendo, perdón.
Y no tengo nada en contra de los cultivos en el país que sea, pero la energía asociada al transporte los hace insostenibles a menos que vengan en barco de vela…