China adelantó a sus anteriores competidores de Dinamarca, España, Alemania y Estados Unidos el año pasado para convertirse en el mayor fabricante de turbinas eólicas, y está lista para aumentar su producción aún más este año.
El gigante asiático también ha pasado por encima a occidente los últimos dos años en la fabricación de placas solares, convirtiéndose en el mayor fabricante mundial. Además, está empleando los mismos esfuerzos en construir reactores nucleares y centrales térmicas de carbón más eficientes.
Estos esfuerzos por dominar la tecnología de las energías renovables abre la perspectiva de que un día occidente pueda cambiar su dependencia del petróleo de los países del Medio Oriente, por la de paneles solares, turbinas eólicas y otros equipos similares fabricados en China.
El presidente Obama, en su reciente discurso para el debate del Estado de la Nación, hizo sonar la alarma diciendo que los Estados Unidos se están quedando atrás con respecto a otros países, especialmente China, en la cuestión energética. “No acepto un futuro en el que los puestos de trabajo e industrias del mañana tengan su raíz detrás de nuestras fronteras, y sé que ustedes tampoco lo aceptan“, dijo al congreso.
Tanto Estados Unidos como otros países están incentivando el desarrollo de sus propias industrias de energías renovables y Obama ha llamado a sus compatriotas a redoblar esfuerzos. Aún así, tanto ejecutivos occidentales como chinos esperan que China siga reinando en la carrera por la tecnología energética.
Algunas multinacionales intentan responder a este rápido crecimiento con la construcción de grandes y punteras fábricas en suelo chino. Vestas de Dinamarca acaba de construir el mayor complejo de fabricación de turbinas eólicas del mundo en el noroeste de China, y le ha transferido la tecnología para fabricar lo último en controles electrónicos y generadores.
La Asociación China de las Industrias de Energías Renovables, avalada por el gobierno, declara que este sector crea puestos de trabajo rápidamente, llegando a 1,12 millones en 2008 y aumentando en unos 100.000 al año.
De este modo, la energía renovable puede estar haciendo más por la economía china que por el medio ambiente. El total de la energía producida en China está en camino de superar a la de Estados Unidos en 2012, y gran parte de su nueva capacidad provendrá todavía del carbón.
China pretende que la energía solar, la eólica y la biomasa representen un 8% de su generación eléctrica para 2020. Esta cifra contrasta con el porcentaje inferior al 4% que producen ahora China y los Estados Unidos. El carbón supondrá todavía dos tercios de la producción china en 2020, y la nuclear junto a la hidroeléctrica, la mayor parte del tercio restante.
Al tiempo que China trata de dominar las exportaciones de equipos energéticos, cuenta con la ventaja de contar con el mayor mercado interno del mundo para estos equipos. El gobierno ha hecho fuertes inversiones para mejorar la red eléctrica y los bancos estatales financian de forma generosa.
Los más altos líderes chinos han puesto el foco en la política energética; el gobierno anunció recientemente la creación de la Comisión Nacional de Energía compuesta por ministros del gabinete como un “superministerio”.
Los reguladores han establecido mandatos de mayor uso de energías renovables para las empresas generadoras. Generosos subsidios para los consumidores que se instalen sus propios paneles o calentadores solares ha producido gran demanda y actividad en los tejados por todo el país.
La mayor ventaja de China es segurmante su demanda interna de electricidad, que aumenta un 15% al año. Para satisfacer la demanda de los próximos 10 años, según los datos de la Agencia Internacional de la Energía, China necesitará aumentar la capacidad de generación unas 9 veces más de lo que tendrán que hacerlo los Estados Unidos.
Así, mientras los americanos solían pensar en ellos mismos como los dueños del mayor mercado del mundo en muchos sectores, el mercado chino para equimamientos de energía y electricidad de consumo hace ahora sombra a Estados Unidos, a pesar de ser este último un mercado más maduro. No olvidemos, que los productores chinos disfrutan de un enorme rendimiento debido a la producción a gran escala.
En Estados Unidos, las compañías energéticas se ven a menudo en la encrucijada de comprar equipos de generación renovable o seguir con las tradicionales plantas contaminantes que ya tienen instaladas y pagadas. En China, las energéticas tienen que comprar gran cantidad de equipo nuevo de cualquir modo, y las energías alternativas, especialmente la eólica y la nuclear se están volviendo cada vez más competitivas en precios.
Los intereses del 2% para préstamos que cobran los bancos chinos como resultado de la política de incentivos, también hacen una gran diferencia. Además, como en muchas otras industrias, los bajos costes de mano de obra son una ventaja competitiva importante.
A pesar de todo eso, el compromiso chino con las energías renovables está saliendo caro. Aunque los costes van bajando gracias a la escala de la producción, la energía eólica es todavía entre un 20 y un 40% más cara que la del carbón. La solar es al menos el doble de cara.
El gobierno chino carga una tasa de renovables a todos los usuarios de electricidad. Esta tasa aumenta la factura entre un 0,25 y un 0,4% y para clientes industriales la tasa fue doblada en noviembre al 0,8%. Los fondos procedentes de esa tasa se invierten en las empresas de la red eléctrica para reducir la diferencia de costes entre la producción renovable y la de carbón.
La tasa de las renovables no es todavía suficientemente alta como para restar competitividad al país, incluso en el caso de industrias intensivas en consumo eléctrico. Pero los operadores de la red no están contentos. Están siendo compensados por la inversión en renovables pero no por el gran coste de instalar líneas eléctricas desde turbinas eólicas y otras nuevas instalaciones, muchas de ellas en lugares remotos.
La mayoría de esas turbinas fueron instaladas el año pasado, así que la red todavía no las ha conectado. Según la legislación aprobada por la Asamblea china el 26 de diciembre pasado, un operador de la red eléctrica que no conecte una estación de energía renovable a la red tendrá que pagar dos veces el valor de la electricidad no distribuida.
Con los precios cayendo, la industria eólica y solar china está considerando cada vez más la venta de equipamiento en el extranjero (y encarando las quejas de las compañías occidentales sobre su competencia desleal). Cuando el pasado noviembre una compañía china cerró un acuerdo para proveer turbinas a una enorme granja eólica en Texas, hubo urgentes llamadas al Congreso para parar el gasto federal en equipamientos importados.
“Toda nación, incluyendo a Estados Unidos y Europa, quiere energía renovable a bajo coste“, dijo Ma Lingjuan, subdirector general de la Asociación de Energías Renovables china. “Ahora China ha alcanzado ese nivel, pero es criticada por el resto del mundo“.
Fuente: Enviado por nuestro lector Carlos Rondón, publicado en The New York Times
Imagen: Urban Sprout

