Las tecnologías para reducir la cantidad de CO2 de la atmósfera avanzan y se diversifican. Si anteriormente hablábamos de adoquines que purifican el aire, ahora un profesor de la Universidad de Stanford, Brent Constanz, ha inventado un nuevo tipo de cemento que no solo no produce emisiones dañinas durante el proceso de producción, si no que además captura el dióxido de carbono.
Los detalles del proceso aún son secretos, hasta que se consiga la patente, pero el profesor Constanz ha avanzado que uno de los factores clave es eliminar la necesidad de grandes temperaturas para el proceso de la piedra caliza, base de las enormes emisiones de todas las cementeras, que en conjunto son responsables del 5% total de emisiones mundiales.
Otro avance indica que las nuevas cementeras “ecológicas” se deberían construir al lado de centrales eléctricas, para poder pasar los gases que éstas generan a través de agua de mar, lo que crea uno de los ingredientes químicos vitales para el nuevo tipo de cemento, lo que también captura un 50% de las emisiones que de otra forma saldrían por la chimenea sin remedio.
El coste del cemento “verde”, aunque parezca lo contrario, resultaría más barato que el convencional. De los 110 dólares que cuesta producir una tonelada de cemento Portland, pasaría a 100 dólares por tonelada.
Habrá que esperar a que termine el proceso de concesión de patente para saber más acerca de todo el proceso, pero si el invento de Brent Constanz funciona de verdad, podrían reducirse de forma efectiva los niveles de CO2 en la atmósfera así como las futuras emisiones del gas.
Fuente: Clean Technica







